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AC/DC, ¿dónde está mi single?




Por GONZALO BLANCO SARDINA


Si hay algo que nunca se le podrá echar en cara al nuevo Power Up de AC/DC es su carácter aglutinador. Un álbum que ha conseguido reunir a los pocos antiguos miembros que andaban desperdigados –incluso aquellos que se han ido irremediablemente– solo puede ser motivo de festejo. Pena que la celebración sea contenida para muchos, pues podemos decir sin miedo a equivocarnos que este último trabajo no supondrá ningún broche de oro para la banda australiana.


Que los mejores años de AC/DC quedan muy atrás no es nada nuevo. Algo que deja muy claro este Power Up, un disco que, si bien hace gala del inmovilismo tan característico de los australianos, pierde fuelle a medida que avanza por una serie de retales procedentes de anteriores trabajos. No es que al álbum le falten riffs juguetones, estribillos adherentes o patrones rítmicos que encuentran la luz en su simplicidad –por momentos, reúne todos estos méritos–, pero tiene un problema que rara vez se le ha perdonado a AC/DC: la falta de uno o dos singles que nos acompañen el resto de nuestros días.


La última vez que la banda de origen escocés cometió semejante desfachatez, corría el año 77, cuando Bon Scott aún hacía gárgaras con vino de Oporto en las sesiones de grabación. AC/DC ya tenía en la guantera un puñado de temas que darían forma a uno de sus discos más particulares: Powerage. Este nuevo trabajo debía seguir la estela del Let there be rock, un álbum que destacó en el panorama internacional por tener una producción turbia y agresiva. Solo un año después, la banda subió la apuesta para parir un LP todavía más sucio y primario que, además, tenía la desvergüenza de no contar con ningún single potencial.


AC/DC, Powerage Tour, 1978 | Ross Halfin

La discográfica Atlantic no tardó en mostrar su preocupación y mandó a la banda de vuelta al estudio, de donde salió un tema, Rock'n'Roll Damnation, que fue incluido con el álbum ya cerrado. De hecho, la primera tirada del Powerage en Reino Unido no cuenta con este tema. Tanto los músicos como los ejecutivos tenían la esperanza de que al menos esa canción saliera por la radio y se convirtiera en un éxito. Y terminó consiguiéndolo, se mantuvo en lo más alto de las listas de varios países, llegando hasta el Top of the Pops en Reino Unido.


Probablemente, lo más gracioso es que aquel AC/DC no necesitaba un single de radiofórmula para justificarse. Mucho menos un disco como Powerage, que, para los fans que se declaran más auténticos, podría ser de lo mejor que ha hecho este grupo. Temas como What`s Next to the Moon, Gone Shooting o Up to My Neck in You revalorizaron en su momento el músculo compositivo de los hermanos Young para las caras b. Ya ni hablamos de Riff Raff, Sin City o Down Payment Blues, los clásicos contraargumentos para aquellos insensatos que dicen que las canciones de AC/DC son todas iguales.


Y es como si la banda quisiera recuperar ese espíritu en esta última etapa marcada por reencuentros y despedidas. Through the Mist of Time, Kick You When You're Down o la visceral Realize son reclamos que te amarrarán a este disco, no cabe ninguna duda. La pregunta es si son argumentos lo suficientemente pesados como para sostenerlo en su conjunto. No parece que sea así, al menos cuando nos acercamos a la cara b, donde la potencia y la fanfarronería iniciales se desploman por completo. Porque esto es Power Up, no Powerage.


Lo mismo ocurre con sus predecesores más inmediatos. Rock or Bust o Black Ice aguantan pocas revisiones –eso no se le escapa a nadie–, aunque tendremos que decir en su favor que cumplen la misión que se le encomienda a un grupo como AC/DC en pleno siglo XXI: brindarnos uno o dos singles que nos acompañen el resto de nuestros días. Muchas cosas se les podrá criticar a estos discos, pero temas como Playball o Rock'n'Roll Train –lo de esta última no tiene nombre– no deberían ser ninguna de ellas.


Tristemente, Power Up no tiene esa deferencia, y no parece que sea por una mala elección del single. Con el paso de las escuchas, Shot in the Dark brilla por encima del resto, lo mismo que Demon's Fire –seguramente, la otra candidata–, aunque se me permitirá dudar de si su recorrido será lo suficientemente largo como para ganarse la categoría de single. Y eso, hablando de AC/DC, no es poca cosa.



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