• Marcos Alcaraz

Bruce Springsteen - Letter To You



El mensaje que se deduce en la portada del álbum no deja lugar a dudas: la nieve que cae sobre el rictus rígido y serio de Bruce Springsteen nos anuncia que él mismo es consciente de que se adentra en el invierno de su vida. Al fin y al cabo son 71 años, gran parte de ellos embarcados en un camino que ha terminado por convertirle en un emblema no ya norteamericano sino mundial y acompañado por unos habituales que, al ser de edades parejas, también comienzan a sentir ciertos fríos. Nada asegura que el futuro cada vez más cercano posibilite que puedan seguir reuniéndose en torno a un escenario para contarnos las mismas batallitas de siempre: todos ellos son conscientes del peso con el que oprime el paso del tiempo.


Quizás es eso lo que cubre a Letter To You de un manto crepuscular, esa sensación de que los amigos de siempre han decidido reunirse para hacer lo de siempre antes de que sea tarde y no sea posible hacerlo. Y eso alumbra este nuevo trabajo de Bruce Springsteen de una atmósfera melancólica al mirar sin complejo alguno hacia el pasado para poder reafirmarse en la celebración por todo lo recorrido, sorprendente gesto en una carrera que siempre ha dado pasos hacia adelante sean o no comprendidos. Incluso el proceso de grabación remarca esa revisión de los viejos tiempos recuperando tras largos años la realización del álbum en directo, en concreto en tan solo cuatro días, con Bruce y The E Street Band tratándose de tú a tú haciendo las cosas a la vieja usanza: el primero comienza la canción y el resto buscan compenetrarse improvisando el acompañamiento, hasta encontrar esa toma donde se capture la frescura que da la emoción de todos los presentes.

Resulta curioso como la mezcla entre una mirada nostálgica y el atrevimiento provocado por esta grabación tan natural y desacomplejada actúa en Letter To You traspasando al trabajo final del cliché del artista gracias a una contundencia tanto sonora como compositiva que se echaba de menos en los últimos álbumes del autor. No nos encontramos ante un mero refrito celebratorio, sino ante una revisión cristalina que nos retrae tiempos pasados para hacerlos propios de los nuestros actuales. Un esfuerzo lleno de morriña que nunca suena a antiguo, amparado en ese carpe diem vital que nos señala el mismo Springsteen en la One Minute You’re Here introductoria: en un minuto estás aquí y al siguiente dejas de estarlo. Hay que celebrar el momento, aprovecharlo hasta las últimas circunstancias pues vivir será lo que nos siga manteniendo jóvenes. Y esa mirada retraída a todos los pasos dados es la que envuelve a Letter To You de los aires dorados de la juventud, de esos tintes épicos propios de la obra de un autor que ha cubierto bajo su manto protector a varias generaciones de oyentes.


Tan solo escuchar la enérgica Burnin’ Train, con esa intensidad propia de las locomotoras tan antiguas como pesadas, muestra que la máquina está bien engrasada por muchos años que hayan pasado. La decisión de hacer a todos partícipes de la dirección de este barco -no en vano señalaba el granuja de Steven Van Zandt, capital en este disco, que Bruce “ha tardado 37 años en volver al redil”- no pudo ser más acertada: bien acompañado, Bruce es más Bruce Springsteen de lo ya usual. Así nos encontramos frente a ese clásico instantáneo llamado Ghosts, clímax de esta carta de amor al seguidor habitual preparada para cantar con él en el momento álgido de las grandes noches. No sólo es su banda de siempre participe en Letter To You: también lo es todo aquel que haya podido cantar junto a ellos en una de esas largas veladas al son de una gran canción en torno a un largo escenario. Precisamente por eso trampas tales como los coros tatareables, los aplausos marcando el ritmo o un estribillo pensado por y para las masas sirven para potenciar una pieza estremecedora por conseguir una conexión especial con un oyente que la siente suya desde el primer momento que llega a sus oídos.


También ha sido una decisión inteligente en esta mirada retrospectiva reubicar tres canciones añejas en este largo de 2020: Janey Needs A Shooter se siente como un clásico perdido recuperado para serlo ahora, y tanto If I Was A Priest como Orphans nos rememoran aquel tiempo donde se consideraba a Bruce Springsteen una especie de ‘nuevo Bob Dylan’ antes de que se dieran cuenta de que lo que tenían ante sí era a Bruce Springsteen. Tres temas complementarios y que aportan en un conglomerado de temas que las necesita pero que no les debe nada, pues todas las piezas son relevantes en esta obra: un conjunto que no siente desmayo alguno en una hora de duración que pasa volando. Canciones como Last Man Standing, que sirvió como primera piedra del proyecto -y que ha de ser el próximo single- o House Of Thousand Guitars, finalizando en una estremecedora I’ll See You In My Dreams que se siente como despedida tanto de aquellos caídos como de aquellos que en algún momento tendrán que caer, el fin de una ceremonia con todos aquellos que encontraron cobijo bajo la obra de un muchacho de New Jersey acompañado por la mejor banda que jamás haya pisado el tablado de un bar. Las lágrimas de Jon Landau, productor y compañero habitual en todo este viaje, escuchando la susodicha I’ll See You In My Dreams en el documental publicado a la par de este lanzamiento nos indican que hay algo recuperado para este trabajo a lo que tenemos que prepararnos para dejarlo marchar. Y no se me ocurre mejor forma de hacerlo que con esta carta de amor al fan, al rock n’ roll y al propio Bruce Springsteen & The E Street Band que es Letter To You.





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