• Marcos Alcaraz

Dirty Honey - Dirty Honey



Imagina tener un grupo de rock. Imagina tener una banda en pleno 2021, año en los que, tras mucho tiempo dominando la música, hacer genuino rock n’ roll de toda la vida es luchar a contracorriente. Imagina que aún así salís con todo a rescatar las sonoridades propias de los años setenta, década de oro de la música popular, y cuentas con mimbres para ello: un cantante que mezcla a Steven Tyler con Chris Robinson, un guitarra competente y una parte rítmica muy solvente. Tienes todos los componentes para llegar al éxito, para triunfar en un mercado necesitado de triunfos, tan solo te falta agitarlos y realizar un buen cóctel.

Imagina además que eres bastante joven, no tanto como sus coetáneos Greta Van Fleet pero sí como para tener toda una carrera por delante. Imagina que tu carta de presentación es un EP que contiene dos singles nada habituales en las bandas revival que te rodean, tan numerosas como insustanciales: uno de ellos, When I’m Gone, llegó al número uno en la lista rock de Billboard sin ninguna discográfica que lo apoyara, un hecho histórico y sin precedentes; el segundo hit suena tanto a los buenos Aerosmith, a los que reinaron en los años 70, y tan bien, que se le perdona la posible falta de originalidad. Imagina que el resto de las canciones, sin llegar a esos alardes, también ofrecen un buen nivel por mucho que no se queden en el imaginario colectivo: canciones de álbum, de las que llenan el repertorio de un buen concierto y que van siendo sustituidas poco a poco por los himnos venideros, los que cabe esperar que llegarán. Imagina que con esa aparición acaparas el interés de un mundo rockero que al fin y al cabo está necesitado de nuevos héroes, en su continuo proceso hacia una intrascendencia cada día más mayúscula, fagocitado por otros géneros y por el peso de su propia historia.

Y ahora, ponte en situación: imagina que después de esa irrupción tan celebrada, llega el momento de sacar tu disco debut. Al fin y al cabo, tan solo habías ofrecido un EP de 23 minutos y llegaba el momento de confirmar tu posición en el mundo del rock n’ roll. Imagina que por motivos de la pandemia que nos asola, te ves obligado a retrasar esa aparición, alejándote del momento cumbre que tuviste y provocando que la atención creada se disipe un poco por el tiempo. Imagina que apareces entonces con un álbum con únicamente 28 minutos de duración, cinco más que la mostrada en el EP. Imagina que lo haces con un álbum donde está todo en su sitio: todo suena como ha de sonar, todo está en el sitio correcto, la producción es la idónea y todas las notas que tocas están bien puestas. Con tu cantante haciendo lo que mejor sabe hacer, con una base rítmica poderosa, con unas guitarras bien trabajadas, con coros que resalten las líneas melódicas y con todo ese velado homenaje al rock n’ roll de los setenta -y un poco también de los ochenta, para qué negarlo- bien marcado y presente para satisfacer a todos aquellos que te vieron nacer y estaban expectantes a tu próximo paso.

Imagina tener todo eso, y sin embargo, no tener canciones.


Pues eso les ha pasado a Dirty Honey.

VEREDICTO: Meh. 5/10



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