• Marcos Alcaraz

EDITORIAL: O todos, o ninguno.



El pasado lunes diez de agosto dábamos aquí en Melopea una noticia sobre un nuevo festival del Resurrection Fest de Viveiro preparado para este mismo verano: se trataba de una mini edición, tal y como indicaba su nombre “Resurrection Fest XS”, con varias bandas nacionales como Angelus Apatrida o Lendakaris Muertos y dispuesta para el aforo limitado de 800 personas. La organización aseguró poder mantener todas las necesidades de seguridad sanitaria que imponen a los eventos en estos tiempos de calamidad. Sin embargo, no hubo tiempo suficiente para comprobarlo, siquiera para acercarse a las fechas en las que se había dispuesto el evento: a los dos días de haber sido anunciado, el Resurrection Fest XS fue suspendido por las autoridades del Concello de Viveiro.


En el comunicado, las autoridades admitían que las medidas que había dispuesto la organización del Resurrection Fest no tenían mácula, pero aducían que la razón principal era evitar la reunión de 800 personas llegadas de distintos puntos de Galicia. No es el primer festival realizado para los tiempos del coronavirus que se ha visto obligado a cancelar su edición: el mismo Noroeste de Coruña también fue obligado a anunciar su suspensión pocos días después de confirmar su cartel condicionado por la epidemia el mismo día que se daba inicio con el concierto de Triángulo de Amor Bizarro.


Las diferentes cancelaciones de espectáculos musicales a lo largo del país se suman a las imágenes de obras de teatro suspendidas o estrenos retrasados, y sin embargo contrastan con las imágenes que han circulado estos días por las redes sociales, donde nos mostraban plazas taurinas abarrotadas de público, sin ninguna separación de seguridad entre todos los presentes. La única diferencia con cualquier fotografía de años anteriores se establecía en el uso de mascarillas, prueba de la veracidad de la imagen -no fuimos pocos los que pensamos en un inicio que se trataba de un absurdo bulo- que llegaba desde El Puerto de Santa María. Ante la evidente falta de medidas necesarias mostradas al país, el Ayuntamiento no perdió tiempo en asegurar que realmente se encontraba al cincuenta por ciento de aforo, el máximo permitido en la actualidad, excusa que se tira abajo con facilidad supina: sólo hay que volver a ver la foto para saber que no es así.


Esta diferencia de criterios ha provocado el evidente enfado del sector cultural, quien no para de comerse golpes en este período extraño de pandemia: ante la posibilidad de repunte y el miedo general al contagio, son los espectáculos culturales los primeros en recibir la punzada de la espada de Damocles aún a pesar de que se hayan adaptado a las medidas de seguridad que existen los tiempos. Son casos como el del Resurrection Fest Xs o el también aplazado Tsunami de Gijón ejemplos entre muchos otros de varios organizadores que se están enfrentando, en su amplia mayoría, a un desolador año en blanco -como mínimo.En muchos de estos casos no se están concediendo las suficientes oportunidades a quienes han realizado un trabajo arduo y costoso para realizar eventos que, más allá del número del aforo, cumplen perfectamente los requisitos necesarios para poder efectuarse. Esta preferencia, evidentemente ligada a una idea general sumida en la desconfianza, se debe únicamente a motivos arbitrarios.


Sin embargo, aunque es cierto que asistir a un concierto no parece lo más adecuado en medio de la batalla del coronavirus y que en buena parte de ellos hay que apelar a la responsabilidad del propio ciudadano, es curiosa la doble vara de medición que realizan las autoridades cargando contra los espectáculos sin paliativo alguno mientras otras grandes aglomeraciones reciben un trato de favor inexplicable. No sirve de nada que teatros, salas e incluso recintos al aire libre gasten buena parte de sus esfuerzos buscando la forma de sobrevivir en tiempos aciagos, pues siempre serán el furgón de cola para los gobiernos, quienes ante la presión y la desconfianza de que la situación vuelva a torcerse, introducen a la cultura en el saco del mero ocio. Aunque son entendibles los tiempos, no es entendible ni la facilidad para cargar contra un determinado proyecto ni tampoco la diferencia de criterios para determinar qué espectáculo puede realizarse o no. Y es que, como diría el bueno de Bertolt Brecht, o todos, o ninguno.


22 vistas

Melopea

  • Ivoox
  • Twitter
  • Facebook icono social
  • Instagram

© 2019 by La Fuga De Alcaraz. Proudly created with Wix.com

Newsletter

  • Negro Icono RSS
  • Instagram - Negro Círculo