• Marcos Alcaraz

El ascenso insensible de Skywalker




Cuando únicamente falta media hora de metraje para finalizar El Ascenso de Skywalker -una traducción terrible- suceden en un suspiro dos escenas que en cualquier otra película serían uno de sus puntos cumbre en cuanto a emoción e intensidad.


En la primera, uno de los personajes protagonistas de la trilogía, Finn, descubre en una veloz visita a un planeta desconocido que sólo gustaría a un buen surfero que, tras llevar toda la vida pensando ser el único soldado imperial con naturaleza humana, hay más gente como él. Lo hace al conocer a una chica de sus mismas características -generales- y de quien inevitablemente se encoña olvidando de golpe y porrazo todo el enamoramiento que había mantenido con la protagonista Rey -aunque esto es entendible, porque la dichosa Rey se ha pasado toda la película utilizando únicamente para contarle sus pensamientos emo-chungos, a mí también se me pasaría cualquier tipo de atracción. Esta aparición de un soldado imperial femenino que, como nuestro protagonista, ha abandonado al Imperio para unirse a la Resistencia sin embargo nos importa un comino, porque como bien apuntó Loulogio en su día, sucede a 30 minutos del final de una saga de tres horas, nueve si contamos las antiguas, un momento de la historia que como dijo el youtuber no queremos saber de ninguna nuevo personaje, sino pasar el último rato con los que hemos estado acompañados todo este tiempo. No ayuda que la escena dure un leve suspiro y que a los dos minutos estén todos corriendo como si cada uno de ellos se hubiese dejado el gas puesto en casa. Es técnicamente imposible recordar el nombre de este personaje: sólo serás capaz de mantenerlo si te toca en un Happy Meal. Y será para maldecir por lo bajini que no te ha tocado Chewbacca.


Acto seguidos, los villanos de la película destruyen de golpe y porrazo un planeta enterito. Así, por gusto. Si ya debería importarnos la muerte de millones de personas como seres humanos que somos, teniendo en cuenta que hemos estado junto a los protagonistas en dicho planeta, que hemos visto algunos de sus habitantes y que hemos descubierto que uno de los nuestros héroes tiene intereses emotivo-carnales allí y que han podido quedar calcinados en un fragmento de segundo, pues deberíamos como mínimo pasar un mal rato. Pero qué va. Creo que El Ascenso de Skywalker es el único film donde destruyen un planeta y no puede importarte menos. No es la primera vez en su universo pero sí la única donde a todo el mundo le importa un pito lo que acaba de pasar: no sólo al espectador, sino incluso a los mismos personajes, que tratan este suceso como el que ve imágenes en el telediario de un accidente en Indonesia.


El problema es que el ritmo de El Ascenso de Skywalker no ha dejado a sus personajes tener emoción alguna y de ese modo nos la han desprovisto totalmente a los espectadores, que vemos pasar las situaciones constantemente una detrás de otra sin dejarnos tiempo para considerarlas, por lo que acabamos sintiendo total indiferencia. De este modo, a lo largo de dos horas largas mueren dos caracteres muy queridos por el público y tampoco nos afecta especialmente: nos dan a Chewbacca por muerto y cuando empezamos a considerar que igual hemos perdido a nuestro peluche favorito se inventan -remarco: se inventan- que realmente escapó; el sacrificio de Leia es tan cutre que ni siquiera nos enteramos de qué ha sido así hasta que no vemos gente velando su cuerpo. Este es un buen ejemplo: el sacrificio de una vida para provocar un cambio de actitud en su hijo es, a priori, el acto más relevante de un guion, pero tal y como aparece en este episodio IX es una cosa más que ha sucedido de por sí en los últimos veinte minutos. Leia muere, lo que es especialmente emotivo si tenemos en cuenta que está muerta en cualquier universo imaginado, y aunque no se cuente con Carrie Fisher la tecnología y las trampas del cine nos facilitan poder hacer una despedida a la altura. Sin embargo la dirección y el montaje lo tratan en un suspiro para no matarse la cabeza. Y dicho vulgarmente, nos la suda. Y a sus protagonistas, a quienes estas muertes no afectan. Ni siquiera hacen llorar. Especialmente traumático en la muerte falsa de Chewbacca, donde de haberse dado sería responsabilidad directa del personaje principal, pero aún así ninguno de ellos parece verse muy afectado. ¿Con qué clase de psicópatas hemos compartido todo este tiempo?


Viendo una película de Star Wars estoy muy dispuesto a comerme muchos sapos dado a que abrazo su característica de cine b desenfadado. Puedo soportar una cantidad insondable de deus ex machina para vertebrar la historia porque es algo normal en este género. Pero lo que no puedo soportar es no sentir ninguna tipo de emoción viendo una película de aventuras. La acción va tan rápida que los personajes únicamente son vehículos para que pasen y exploten cosas: ni sienten ni padecen ninguno de los hechos que les rodean. Hay muchas cosas mal en El Ascenso de Skywalker, pero nada como desproveer a la acción y a los personajes de cualquier tipo de sentimiento. Incluso un niño de seis años tiene más en cuenta los actos secundarios cuando juega con sus muñecos. Y esta película, que se permite hacer lo más infantil posible -como destruir un planeta en un segundo con una sola nave para recordarnos cuán terriblemente malos son los villanos de esta saga, especialmente chetados para la ocasión- es la primera que recuerdo donde mueren millones de personas y tiene el recibimiento de una noticia sobre vela en el informativo deportivo. O donde muere un personaje icónico que ha marcado infancias sin provocar el mínimo sentimiento en el espectador. Todo es tan atropellado que es imposible sentir nada. Y tiene especial delito: cuando llevas 40 años de historia es terriblemente fácil cautivar a tu público simplemente pausando la acción para aportar solemnidad. Sólo hay que acudir a Vengadores: Endgame que, sin ser precisamente Chinatown, sabe perfectamente cómo emocionar a la audiencia. Pero por lo visto en el universo de Star Wars esto se ha vuelto imposible.


21 vistas

Melopea

  • Ivoox
  • Twitter
  • Facebook icono social
  • Instagram

© 2019 by La Fuga De Alcaraz. Proudly created with Wix.com

Newsletter

  • Negro Icono RSS
  • Instagram - Negro Círculo