• Marcos Alcaraz

Gojira - Fortitude



Pocos ejemplos en la actualidad de bandas con una carrera tan solvente como la que muestran Gojira incluso después de más de 20 años de historia: desde aquel Terra Incógnita que vio la luz en el año 2001, descontando los cinco años anteriores donde se hicieron llamar Godzilla hasta tener un problema de derechos y cambiarse al nombre actual, el grupo francés ha ido sumando publicaciones sin caer nunca en un tropiezo, ampliando a cada paso su base de seguidores en cada lanzamiento y manteniendo un nivel medio que ya quisieran la amplia mayoría de sus coetáneos, incluso aquellos alejados del género. Con esas hemos alcanzado su séptimo disco, un número no demasiado amplio para sus dos décadas de carrera pero permisible teniendo en cuenta el rango tan alto de calidad mostrado: no importa tanto esperar si después uno es recompensado.


También supone un milagro a estas alturas no haber caído en repeticiones o en la autoindulgencia: la carrera de Gojira ha mostrado una reinvención continua, ofreciendo una evolución musical palpable en cada álbum -ningún giro drástico, pero siempre ofreciendo una versión distinta- hasta encontrarnos en esta etapa final que hoy nos ocupa donde al expandir su lado más melódico han conseguido seguir sorprendiendo a sus fieles a la par que ampliar su número de seguidores. Además han tenido el lujo de permitirse alcanzar una mayor accesibilidad musical sin perder en absoluto su esencia ni ver lastrada esa fiereza inherente a su sello propio. Ese camino prolongado disco a disco, patente ya en L’Enfant Sauvage (2012) pero especialmente notorio en un Magma (2016) que les lavaba la cara al completo, esta deriva melódica prosigue sus pasos en Fortitude, álbum que hoy reseñamos y que supone la prolongación de su repertorio más asequible, ampliando la sonoridad de sus atmósferas incluyendo cada vez con mayor costumbre más voces “limpias” de lo que ha sido habitual en su discografía.

Ayuda ampliar horizontes si se está en buena forma, y desde luego, el cuarteto formado por Joe Duplantier a la guitarra y voz, su hermano Mario Duplantier a la batería, Christian Andreu a la guitarra y Jean Michael Labadie al bajo se encuentran en un momento brillante. De este modo, su nuevo álbum podría parecer a primeras a un extraño un grandes éxitos del grupo: todas las canciones son hits potenciales, todas ellas podrían derivar de algún momento anterior de su discografía y a la misma vez pertenecer a algo inédito e insólito en su música. Impresiona como parecen adentrarse en terreno desconocido a la misma vez que parecen redirigirse hacia lo ya reconocido. Aquí lo mostrado en L’Enfant y especialmente en Magma se ve maximizado como ya apuntaban adelantos como Another World, la demoledora Born For One Thing o ese velado homenaje a Sepultura que es la espléndida Amazonia, un gancho directo a la mandíbula al son de un arpa de boca. Quien pudiera pensar que todo el pescado estaba vendido en los singles, alucinará con ese triunfo que supone New Found -obligatoria en todo concierto que se preste-, o la épica de una excelente Hold On, quizá el punto más avanzado en esa armonía entre la mistura de prog y metal que les formó hacia su desvío más melódioso.

Gojira llevan más allá esa deriva melódica en varios de los temas de Fortitude, siendo señalados dos de ellos que suponen ser lo más lejos que ha llegado la banda en cuanto a asemejarse a sonidos más abordables: The Chant, uno de los -demasiados- adelantos que tuvo el disco, aterrorizó a más de un seguidor de la banda en su aparición; ensamblada en el álbum brilla su capacidad para ofrecer un cántico espiritual muy emotivo y que rememora a los más intensos Black Sabbath. También llama la atención The Trails, donde pueden recordar a referencias como Opeth o ¿Deftones? y que forma parte de los pasos más alejados que han dado en su ya extenso camino. Pero donde Magma se volcaba al completo hacia una vertiente, Fortitude muestra un mayor equilibrio al ofrecer tanto derivas más melódicas y atmosféricas con explosiones de rabia y crudeza tan propias de su seguillo: todo aquel que les haya seguido disfrutará de estallidos como Sphinx, Into The Storm o Grind. Y no hay mejor forma de apreciar esas descargas cuando se les rodea de sonoridades que no les compitan: es ese equilibrio perfecto entre todas sus propuestas lo que consigue que Fortitude fluya de gran manera, siendo uno de los álbumes de Gojira de mayor inmediatez, con más portentoso punch de primeras.

Dando cierto espacio, ofreciendo momentos donde respirar y otros donde quitar el aliento y equilibrando esto en un finísimo ejercicio de equilibrismo, Fortitude es un excelente trabajo donde todas sus canciones funcionan a la perfección por sí mismas y se entremezclan en un conjunto no ya a la altura de su distinguida discografía, sino que incluso ofrece suficientes virtudes y merecimientos para estar señalado en letras de oro en tan brillante carrera.


VEREDICTO: Pelotazo tras pelotazo, Fortitude es una continua avalancha de hits que llega a parecer hasta un grandes éxitos. Gojira siguen en pleno estado de forma. 8´5/10




Entradas Recientes

Ver todo