• Marcos Alcaraz

Idles - Ultra Mono

Actualizado: nov 4



Parece que la mayor parte de la crítica especializada se ha puesto de acuerdo en afirmar que el tercer trabajo de Idles, Ultra Mono (2020, Partisan) es hasta la fecha su peor lanzamiento -o mejor dicho, el menos bueno: al fin y al cabo hablamos de una media de 76 en Metacritic que ya firmaban unos cuántos. Después de que Joy As An Act Of Resistance se convirtiera en uno de los trabajos más alabados de la década, se generaron por tanto unas expectativas elevadas para su continuación y que le han ocasionado una mala pasada al grupo inglés. Porque no, que quede claro que no estamos hablando de otro disco sobresaliente como su predecesor: no en vano era complicado alcanzar de nuevo semejante nivel. Pero no importa, porque Ultra Mono sigue siendo notable y Idles son y serán nuestros chicos: esos muchachos tatuados hasta el cuello, con la camiseta del mercadillo metida dentro del vaquero que podríamos ser cualquiera y que les ha dado por ser a ellos. Con sus soflamas incendiarias, su crítica de brocha gorda idónea en tiempos donde de nada sirven las sutilezas; con su éxito a la hora de convertir en cool la mundanidad propia de las clases bajas; con sus guitarras furiosas y su ritmo endiablado mezclando a Jesus Lizard y The Fall con la actitud de The Clash. Son Idles, y son de los nuestros.


En Ultra Mono se la juegan al gancho directo, a intentar dejar K.O. al oyente en la primera escucha y que no pueda levantarse de la lona aceptando su sumisión ante semejante torbeillino musical. Y en War o Grounds lo consiguen con creces, arrastrando a su sonido hacia nuevas cotas de fiereza mezclando el caos sonoro habitual -lo de incluir saxos para generar anarquía nos lo conocemos de hace ya tiempo- con cierto toque metálico ya presente pero enfatizado para la ocasión. Si en los dos precedentes nos ofrecían su propia lectura de la sociedad que nos rodea (y oprime), de la masculinidad tóxica y el Brexit, aquí pasan a la acción con una banda sonora idónea para lanzarse a la calle gritando revolución. Un subidón de adrenalina equivalente a tomarse cuatro Red Bull que tan solo amaina en A Hymn y lo hace para tumbarnos, pero esta vez, de la emoción.


Sí que pueden llevar parte de razón los sibaritas de la crítica especializada cuando señalan que en canciones como Kill Them With Kindness o Carcinogenic se escuchan trucos ya conocidos y que ofrecieron con mejor nota antes, y que quizá existan signos de agotamiento, pero no entienden que Idles son nuestros en tiempos donde es difícil contar con alguien, y que indefensos como estamos en pleno 2020 de que nos sigan ofreciendo puñetazos a la mandíbula como este sólo puede ser digno de celebración. Y en A Hymn, Reigns O Model Village, nuestros Idles merecen que les agarremos con fuerza, gritemos a su lado y brindemos con nuestra pinta. Porque Idles son de los nuestros, y Ultra Mono lo corrobora: pase lo que pase, se han ganado nuestra fiel compañía.


VEREDICTO: 7'5/10



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