• Marcos Alcaraz

La dignificación del director errante


Louis Leterrier durante el rodaje de The Darky Crystal (F/ The Irish Times)

Podríamos decir sin temor a equivocarnos que Stranger Things es la bandera de Netflix y probablemente la serie que mejor define a la plataforma: no es precisamente original, pero cuenta con un espíritu lúdico que es bastante ameno. Esta creación corre a cargo de los hermanos Duffer, quienes desarrollaron la historia y guiones y también dirigen varios de los capítulos. Pero buena parte de la responsabilidad de que Stranger Things viera la luz corre a cargo de Shawn Levy, director que a primeras no familiarizará mucho al lector: hablamos del responsable de películas como Doce en Casa, Noche en el Museo, Recién Casados o aquel infame remake de La Pantera Rosa con Steve Martin.


El guion del piloto de Stranger Things llegó a la oficina de Shawn Levy tras dar varias vueltas, quien en seguida se dio cuenta que había descubierto a la gallina de los huevos de oro y llamó al instante a los Duffer Brothers. Cuando la serie se encontraba en fase de realización y se estaban rodando los primeros capítulos, los Duffer se encontraban en un momento de bloqueo donde no sabía bien como culminar la historia: Shawn Levy se ofreció para dirigir los capítulos tres y cuatro, realizándolo de una manera más que solvente. Levy repetiría tanto en la segunda como en la tercera temporada, siendo director tan habitual como los propios hermanos Duffer y, por ende, responsable directo de la calidad de la serie.


Que un director del que no tiendas a esperar nada potable sobresalga en una serie de Netflix no ha sido un caso aislado, pues volvió a ocurrir en 2019 con Cristal Oscuro, la precuela de la película de culto de los 80. Sus showrunners son dos actores de tercera fila llamados Jeffrey Addiss y Will Mathews, quienes pujaron por realizar un remake de una película que no había sido precisamente muy rentable. Pero dicho proyecto no hubiese visto la luz sin la implicación directa y total de otro realizador, cuanto menos, discutido: Louis Leterrier.


Louis Leterrier hizo nombre en el cine de acción cuando con tan sólo 29 años estaba realizando Transporter, obra muy querida por el público con un Jason Statham que se erigía en el nuevo rey de las hostias bien dadas. En su haber desde ese punto se encuentran películas como El Increíble Hulk de Edward Norton, Furia de Titanes o Ahora Me Ves. Su último film acreditado es Agente Contrainteligente, estupidez a mayor gloria de Sacha Baron Cohen.


No es precisamente la mejor carta de presentación para un cinéfilo, pero pocos podrán objetarle nada a Louis Leterrier su trabajo inmaculado en Dark Crystal: se involucró con el proyecto al ser un sueño de niño – ha afirmado que la original es una de las películas de su vida-, cooperando no ya sólo como productor ejecutivo, sino realizando la laboriosa tarea de dirigir los diez capítulos de la serie, y no hablamos de una serie cualquiera: hablamos de una fantástica recreación de un original lleno de imaginación, detalles y fantasía. A nivel técnico, Dark Crystal es sin duda uno de los mayores logros en su género: el espectador agradece que su trama no sea especialmente compleja dada la facilidad con la que uno puede quedarse atontado contemplando las maravillas que suceden en pantalla. No quiero ni imaginar la complejidad que ha tenido que conllevar levantar un proyecto como tal, sin un único rostro humano al que filmar, con miles de marionetas y escenarios imposibles y con la batalla campal de que el resultado no sea risible o el espectador no note el cartón piedra y se deje llevar por la historia de unos títeres curiosos.


Ver desenvolverse de forma tan eficaz a dos directores que nunca habían mostrado nada hace pensar dos posibles opciones: si tal vez estos realizadores no se habían interesado jamás en mostrar el cine que llevaban dentro, o si bien la aparatosa industria, controlada hasta el paroxismo, había encerrado todo el ingenio de tanto Leterrier y Levy como de tantos otros más enmarcados en una rueda gigante que nunca debe parar. Sea como sea, cuando el próximo fin de semana resacoso pillen por casualidad Agente Contrainteligente o Furia de Titanes, recuerden que quien está manejando la batuta de esa historia logró que durante diez horas la historia de unas marionetas extrañas tuviera todo el sentido posible.

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Melopea

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