• Marcos Alcaraz

My Morning Jacket - The Waterfall II


Es difícil comprender a un grupo tan rocambolesco como My Morning Jacket , tal y como ya os explicamos anteriormente en este mismo medio. En el momento que no esperas nada más por su parte tras un largo hiato de cinco años, dando la impresión de haber suspendido de forma definitiva un proyecto exprimido hasta sus gotas finales y cuando nadie les esperaba aún echándoles tanto en falta, simplemente han aparecido súbitamente, ofreciéndonos un disco escondido durante cinco años y prometiéndonos otro que sí es realmente perteneciente a nuestra era que publicarán cuando puedan presentarlo en directo. De este modo nos encontramos con la continuación de su último The Waterfall acontecida de la noche a la mañana, prolongación compuesta por temas que se quedaron fuera de un ambicioso proyecto inicial que iba a formar parte de un triple largo y que finalmente quedó como uno único de sólo diez canciones.


Ofreciendo el disco sin presentación alguna, siendo realmente canciones que han permanecido escondidas en un armario durante cinco años, a primeras podría darnos la impresión de que nos referimos a un trabajo compuesto por descartes, una obra menor que no interesa ni a los mismos artistas que la concibieron y que han aprovechado estos tiempos insólitos para ofrecer a sus seguidores una colección que pudiera suplantar la pensada inicialmente para este 2020. Y huelga decir que parte de razón tiene este planteamiento, ya que la mayor crítica que podemos realizar a The Waterfall II es su naturaleza desubicada al sentirse como un deja vú sonoro llegado desde un tiempo anterior. Sin embargo, esta inesperada continuación sí que encuentra razones para su propia existencia, escapando de la concepción de obra de caras-b al ofrecer méritos para ser entendida como un complemento a un álbum, el The Waterfall inicial, que había recuperado la frescura de la banda tras caer en su parcela más homogénea en Circuital -buen disco, no obstante- y donde My Morning Jacket parecían poner punto y final a una época. Es por ello indudable que lo más achacable a todo lo que rodea a este lanzamiento es el parón en un proyecto que siempre se antoja necesario, la irrupción cinco años más tarde de una colección de canciones que ni siquiera sabíamos que echábamos en falta, mientras suspiramos por las palabras de Jim James prometiéndonos un trabajo acorde al momento presente que vivimos: que acabe todo esto pronto y podamos verles presentándolo es lo mejor que nos merecemos.


The Waterfall logra en la mayor parte de su duración deshacernos de la sensación de ser un mero conglomerado de canciones y consigue lucir como un conjunto que realmente nunca nació para dicho propósito, cayendo lo menos posible -aunque cayendo- en cierta desigualdad inevitable en este tipo de proyectos. De esta manera, encontramos grandes momentos que nunca merecieron ser confinados en un baúl, como es el caso de una Feel You que cuenta con mimbres para formar parte del repertorio clásico de la banda; una aproximación al groove intrínseco del funk llamada Magic Bullet y cuyo sensual desarrollo bien merece trato de favor; Wasted, con un desarrollo marca de la casa diseñado para ser herramiento de explosión sonora en directo -habrá que esperar para que sea así- o Spinning My Wheels, una estupenda apertura que no necesita terminar de detonar para dejar poso. Sumando además buenas melodías como la que se desarrolla en Run It o la que rememora a los Beatles en Stil Thinkin, queda un buen trabajo que mejora sentido como un regalo inesperado más que como pieza relevante: suficiente poso para ser considerada una obra menor, deslucida imagen de obra desubicada si la entendemos como obra mayor, lo mejor de The Waterfall II es recordarnos la vigencia de aquel fascinante grupo tan difícil de entender como es My Morning Jacket.



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