• Marcos Alcaraz

No vamos por buen camino, señor Grohl


Dave Grohl, en una imagen del videoclip de Shame, Shame

“Está lleno de himnos enormes de rock. De una manera extraña es casi como un disco de baile, pero no EDM o disco o dance moderno. Tiene groove. Para mí es como nuestro Let’s Dance de David Bowie. Eso es lo que queríamos hacer, porque era en plan ‘Vamos a hacer un disco animado y divertido’” Así vendía en una entrevista radiofónica Dave Grohl el nuevo álbum de su banda Foo Fighters, que tendrá por nombre Medicine At Midnight y que verá la luz este año, en concreto el día cinco de febrero. En principio iba a ser publicado en 2020, pero los acontecimientos ocurridos en tal año han obligado a retrasar su lanzamiento. En una entrevista anterior, Grohl admitía que en dicho álbum habían encontrado un sonido un tanto “extraño”, mientras el batería Taylor Hawkins señalaba que las nuevas canciones estaban más orientadas al pop. No es la primera vez que sus declaraciones ponen las expectativas de sus seguidores por las nubes: de Concrete And Gold los integrantes del grupo lanzaron frases como “nuestro nuevo álbum es Motorhead haciendo el Sgt. Peppers” o “Slayer haciendo el Pet Sounds”, utilizando también el adjetivo “raro” (weird) para hacer una descripción rápida. Sus fans ya saben que a las declaraciones promocionales Grohl hay que cogerlas con pinzas.


Siempre hay interés en los nuevos lanzamientos de uno de los grupos más relevantes del mundo del rock, con independencia de que estos acaben siendo o no de nivel: desde que publicaron Wasting Light en 2011, disco muy bien recibido por público y crítica, la banda que lidera Dave Grohl no ha acabado de dar con la tecla correcta. Primero fue el ambicioso Sonic Highways, un trabajo donde cada canción era grabada en una ciudad distinta de Estados Unidos que había sido indispensable para entender la evolución de la música rock en nuestra actualidad -anécdota que no creaba ninguna diferenciación sonora una vez era escuchado el largo- y cuyo recibimiento no estuvo a la altura de las expectativas; y después llegó el que a día de hoy es el último trabajo publicado del grupo, un Concrete And Gold que prometía gracias a su potente primer single, Run, y que finalmente tuvo un recibimiento todavía menos enfático que su predecesor, recibiendo críticas que señalaban que Foo Fighters habían caído en la autoindulgencia y que su sonido se encontraba en punto muerto.


Está claro que Dave Grohl tomó nota de dichas críticas y ha buscado un cierto cambio de rumbo para su nuevo lanzamiento. Pero de momento, el resultado final de este Medicine At Midnight no es muy prometedor. Conocemos en este momento sus dos primeros single: el primero fue Shame Shame, un cambio de sonido en la banda que sí da la razón a Grohl cuando señala que “no se parece en nada a lo que hayamos hecho antes”. El punto en cuestión es si esto es positivo o no, siendo un single que ha sido recibido con extrañeza y algo de incomprensión por parte de la línea dura de los fans de la banda, sin tampoco contar con mucha fuerza por sí sola para conseguir llegar a nuevos seguidores: se agradece el cambio de paradigma, pero es discutible que haya sido acertado. El segundo adelanto sí que se acerca más al típico sonido Foo Fighters: No Son Of Mine, a pesar de unos coros femeninos inesperados, es una típica canción del grupo que, para su desgracia, palidece frente a buena parte del cancionero de la banda. Incluso tiene serios problemas para hacer frente a los dos singles del discutido último trabajo, Concrete And Gold. Si los adelantos son de este nivel, no auguran buenos pronósticos para un disco del que ya conocemos unos ocho minutos de los 36 que lo forman: quizá en el contexto global lo ya conocido se enriquece y mejora, al formar parte de un todo, pero las expectativas no son halagüeñas.


A estas alturas no podemos exigir nada a una banda que ha regalado buenas publicaciones y en especial grandes himnos a lo largo de los últimos 25 años: ahí están sus directos para corroborarlo. Pero que no sean exigibles no quita que los augurios para esta nueva colección de canciones no son precisamente positivos: mucho ha de mejorar las siete canciones restantes de Medicine At Midnight para estar a la altura del propio legado de la banda.




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