• Marcos Alcaraz

Rolling Blackouts Coastal Fever - Sideways To New Italy



En cualquier disciplina artística quien logra sobresalir es aquel capaz de hacer parecer fácil lo realmente complicado. En la música no es menos: realizar canciones pegadizas no es sencillo, pues si lo fuera estaría al alcance de todos nosotros y bien sabemos, tanto tú como aquí un servidor que escribe estas líneas, que no es así: no todos contamos con esa facilidad para crear armonías inolvidables, capaces de incrustarse hasta lo más profundo de tu cabeza y no salir de ahí durante un buen período de tiempo. Cuando Rolling Blackouts Coastal Fever se dieron a conocer en 2018 con su álbum debut, Hope Downs -tras un par de EPs prometedores-, se revelaron como una de las sorpresas de la temporada al aparecer de la nada con un puñado de canciones tan elásticas como chicles, música contagiosa capaz de provocar una sonrisa incluso en los días nublados. Sorprendía como, con semejante frescura, estos australianos mostraban un dominio absoluto de las melodías pop aderezadas con guitarras -un campo que sufre de escasez a la misma vez que de abundancia- consiguiendo sonar frescos aún sin inventar absolutamente nada.


Tampoco inventan la rueda en Sideways To New Italy, continuación de aquel Hope Downs que aparece con dos años de diferencia y que reúne todas las características habituales que suelen tener los segundos discos: por los general, las bandas graban con cierta facilidad y continuación sus dos primeros trabajos, gracias a la buena cantidad de canciones que han ido realizando en la buena cantidad de horas de local y escenario antes de lograr una buena masa de seguidores. Después ya, cuando llega el tercer álbum, toca empezar de cero. De este modo, Hope Downs y Sideways To New italy están cortados por el mismo patrón, manteniendo el mismo tono que habían encauzado en el primero y perfilando un par de detalles aunque perdiendo, inevitablemente, la frescura de la primera irrupción. Si Hope Downs fue una sorpresa en forma de aire fresco, Sideways To New Italy es únicamente el soplo.


No obstante, al fin y al cabo lo principal que se le exige a las secuelas es confirmar que son capaces de producir todo aquello que nos complació en la primera ocasión. Y aquí es donde este nuevo álbum de Rolling Blackouts Coastal Fever luce al ofrecer exactamente lo que demanda y requiere su oyente: un buen puñado de estupendas melodías a la altura de las entregadas en su primer álbum. Desde la declaración de intenciones que es The Second OF The First, donde juguetean con cierto pitorreo metamusical con esta idea -”Nada es lo mismo, las calles no han cambiado”- pasando por joyas como Falling Thunder, She’s There -con madera de miniclásico-, las guitarras juguetonas de The Only One o ese single mayúsculo que es Cars In Space. Incluso dejan caer por dónde irían los tiros en caso de finalmente evolucionar en Cameo, una buena aproximación fuera de su zona de confort.


No, en absoluto es fácil hacer melodías pegadizas: es algo para lo que hace falta tener una clarividencia especial y Rolling Blackouts Coastal Fever pueden presumir de poseerla en Sideways To New Italy, un álbum que da justo lo que esperas de él con las mismas fortalezas que destacaron en su presentación dos años atrás, incluso puede que más engrasadas. De nuevo nos ofrecen temas capaces de provocar una sonrisa y refrescar en los días más soleados del verano como si fueran limonada, aunque perdiendo inevitablemente cierta capacidad de sorpresa. No es una falla muy relevante en el segundo trabajo pues es momento de confirmar lo que se había sugerido en sus inicios: sí que lo será en una eventual continuación.



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