• Marcos Alcaraz

The Strokes - The New Abnormal




Supone cierta dificultad valorar a The Strokes a día de hoy, especialmente cuando ninguno apostaba hacerlo en pleno 2020. Es un sentimiento extraño de visita al pasado, un pasado reciente pero al que recordamos con distancia. Es curioso como, a la par que sentimos que hablamos de un grupo relativamente actual cuando van a cumplirse 20 años desde el lanzamiento de Is This It?, se siente un mundo de distancia desde la perpetración de Comedown Machine.


Llama menos la atención que su debut tenga más vigencia en la actualidad que el que hasta ahora era el último trabajo de la banda. Casablancas y compañía no tardaron más de tres discos en darse cuenta que ya no querían hacer lo que les había funcionado tan bien. De ese modo dejaron de observar el final de los setenta para centrarse en los ochenta a partir de su cuarto lanzamiento. En aquel Angles tuvieron la suerte de encontrar el tono adecuado en dos o tres temas, uno de ellos uno de sus mejores singles hasta la fecha, pero en el siguiente Comedown Machine ya completamente zambullidos en una fuga a contracorriente de su propio estilo no supieron dar con la tecla acabando realizando un álbum risible cuando no directamente vergonzoso con el que ellos mismos se dieron por perdidos. No en vano ya estaban a otras cosas. Siete años después de idas, venidas, proyectos en soltario, un EP sin mucho esmero, The Voidz, reniegos y acusaciones… Nos encontramos de nuevo valorando un álbum de The Strokes.


De este modo llegamos a este The New Abnormal que había generado cierta expectativa gracias al largo hiato tomado, un descanso que les ha permitido mantenerse en el estrellato aún sin merecerlo. Asistimos en él a la continuación de su legado más consecuente posible: esperar a estas alturas una regresión a su sonido inicial sería estúpido cuando ellos mismos nos han demostrado que, cuando lo buscan, suena impostado. No sorprende entonces que en este nuevo largo las canciones más vagas y sobadas son aquellas que más suenan a lo de siempre: aunque se saben la fórmula, como recuerda Bad Decisions, no deja de ser forzada, intentos de reverdecer laureles que únicamente contentarán al que esperase con mucho tesón dicho sonido. Si hace diez años ya les suponía esfuerzo, no es menos 20 años despuñes.


Son aquellos momentos que suenan a lo que han caminado en solitario -más en concreto aquellos que recuerdan a The Voidz- y que recuperan dónde lo dejaron los más interesantes en The New Abnormal. Guiados por un Julian Casablancas en todo su esplendor vocal, el resultado final no se escapa mucho del modelo de álbum de grupo grande a medio gas que le da rédito suficiente para seguir girando, que contenta a sus adeptos pero no hará nuevos simpatizantes. Pero quizá la abrupta carrera de The Strokes requería este tipo de discos para darse a sí mismos cohesión. Han pasado 20 años desde que aquellos jovenzuelos revitalizaban el género cantando Last Nite; al menos la propuesta de una banda adulta que reconoce dónde está es creíble, aunque no por ello menos olvidable.


En resumen, The New Abnormal funciona mejor que Comedown Machine al ya ser conscientes de qué quieren hacer, pero carece del par de temas por encima de la media que sí aparecían en Angles y que responden a una razón de pura lógica: no son los mismos Strokes que cuando empezaron, pero de Under Cover Of Darkness también ha pasado una década.





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