• Marcos Alcaraz

Un repaso a... AC/DC (I)



Quedan alrededor de tres semanas para que nos enfrentemos a un nuevo disco de AC/DC, un estreno de por sí poco prometedor -el single no es que sea el más efectivo de su carrera- pero también digno de celebración por provocar nuestro reencuentro con una de las bandas más relevantes de la música rock, quizá directamente la mejor representación del rock en sí mismo: si tuvieras que explicar qué es a una caterva de extraterrestres que hayan llegado a la tierra y les interese, vaya usted a saber por qué, la música de guitarras de nuestro mundo, ¿Te liarías a explicarlo todo o te limitarías a poner a Angus Young corriendo por el escenario haciendo el pato disfrazado de colegial? Pues eso. Angus Young es la viva imagen de la música rock personificada y AC/DC el ejemplo perfecto de qué es lo que nos gusta cuando hablamos de rock n’ roll.


En Melopea vamos a aprovechar para repasar a grosso modo su carrera tal y como nos gusta a nosotros: de su peor disco al mejor, siendo inequívocamente mejor cuando canta Bon Scott y más difícil de catalogar cuando Brian está al frente, exceptuando claro está Back In Black. Es muy probable que los fans de AC/DC que lean este listado no estén de acuerdo en absoluto conmigo porque tengan más o menos afinidad por un lanzamiento, pero diré a mi favor que he intentado ser lo más objetivo posible.




15 - Fly On The Wall (1985)


El álbum más denostado de AC/DC y el que les pilla en el peor momento de su carrera si exceptuamos la muerte de Bon Scott: el primero sin Phil Rudd en la batería, supliéndole Simon Wright y perdiéndose por el camino un no-se-qué que tan solo proviene del bueno de Phil, un groove característico que lanzaba la canción. Fly On The Wall parte de una decisión terrible en su producción al querer imitar el sonido de una banda de bar de mala muerte, lo que acaba causando que AC/DC suenen más bien a alguno de sus imitadores. La inspiración no estaban en su mejor momento y lo cierto es que se nota desgana, quedando un disco que suena extraño y cuya cara B podría pasar por el catálogo de unos Airbourne al uso.

Por destacar algo, hay un par de momentos interesantes en dos singles que tuvieron una segunda oportunidad en el recopilatorio Who Made Who: tanto Shake The Pink y Shake Your Foundations para aquellos que demanden café y sean muy cafeteros, y hay alguna idea suelta interesante como el comienzo de danger. Pero la desgana es palpable, y aunque es cierto que tan solo pinchar el vinilo impregna de olor a whisky malo y sudor la habitación, esto no acaba siendo algo realmente positivo.


Mejor tema: Shake Your Foundations, cuyo riff es un oasis de inspiración en medio de la mediocridad.

Gema oculta: el inicio de Danger, aunque al final acaba cayendo en la reiteración.



14 - Rock Or Bust (2014)


La fórmula más cercana al pop de Black Ice no les salió nada mal -especialmente en el apartado económico- así que no tenía sentido no repetirla, así que vuelven a dejar los mandos al productor Brendan O’Brien. Malcolm, aquejado de demencia, ya no estaba presente para grabar, aunque sí había dejado cosas compuestas, y de estas ideas y las de su hermano aparece el álbum más corto y directo de la discografía que hoy reseñamos, con tan solo 35 minutos. Lo cual podría señalar frescura -precisamente a su predecesor Black Ice le pesa su excesiva duración- pero sin embargo acaba causando liviandad. Al igual que en su predecesor, se dedican a subrayar hasta el exceso su fórmula en canciones de nunca más de tres minutos de duración que no dejan poso alguno: hemos escuchado estos riffs, estos estribillos y estos coros antes, y aquí no están al nivel habitual. Y las buenas ideas que se vislumbran se ven mermadas por reducir al mínimo las sorpresas en la composición: desde que Brendan O’Brien está al frente de la producción, los temas de AC/DC son tratados como meros hits pop.

A su favor, un single divertido como es Play Ball, la meritoria Baptism Of Fire y el tema homónimo, cuyos seguidores con mono de la banda disfrutarán, pero nunca como el primer tema a solicitar cuando se esté hablando de la banda.

Por cierto, resulta extraño que nadie les avisara en el estudio del plagio que estaban realizando a Led Zeppelin en Rock The House.


Mejor tema: Play Ball, un single simple y efectivo cuya mayor virtud es precisamente no ser gran cosa.

Gema oculta: Baptism Of Fire, un tema creado para ser escuchado en medio de lo autopista y que reúne todas las características propias de la banda.




13- Blow Up Your Video (1988)


Después del desastre de Fly On The Wall, los hermanos Young vuelven a recurrir a su tío George Young y a Harry Vanda, productores habituales suyos en los 70. El tío de los hermanos Young es un tipo que no tiembla a la hora de decir a cualquiera de los presentes si lo que está haciendo es una mierda y eso viene bien a los acomodados AC/DC, quienes recuperan cierta frescura y energía, adecuándose a un sonido que potenciarían más en su sucesor The Razors Edge, con la batería hasta arriba de reverb y con las guitarras más pulcras.

A priori podría parecer una equivocación colocar en tan inferior posición a un álbum que comienza con semejante apertura como Heatseeker, con esa entrada triunfal como si de una locomotora se tratase, pasando por encima del oyente en el quinto segundo de un álbum. ¿Cómo puede ser que un álbum que comienza de tal manera esté antepenúltimo en un listado de AC/DC? Si la siguiente es That’s The Way I Wanna Rock N’ Roll, uno de los mejores hits menores realizados con Brian Johnson, con un riff demoledor, esos platillos hipnóticos y ese “roll roll roll” tan pegadizo. ¿Y entonces? ¿Dónde está el problema? En lo que llega a posteriori, una serie de canciones que no están mal, tampoco bien, pero van pasando sin provocar que alargues mucho la cabeza para averiguar sus títulos: tan solo Two’s Up logra volver a incorporarse al nivel de las dos primeras en su tracklist, en una de esas gemas ocultas de la banda donde no suenan tan a ellos y logran sorprender en parte a un público que, al fin y al cabo, se conoce todos sus grupos y en buena medida está aquí presente por volver a escucharlos.


Mejor Tema: That’s The Way I Wanna Rock N’ Roll es todo lo que nos gusta de AC/DC.

Gema oculta: Aunque después de sus dos primeros pelotazos cuenta con momentos, como el solo de Go Zone o Nick Of Time, la sorpresa más grata es Two’s Up, donde se salen de su propio molde y Angus sorprende haciendo tapping antes de que llegara Thunderstruck.




12- Black Ice (2008)


Cuando ya no cabía esperar nueva música por parte del grupo al pasar ocho años desde su álbum predecesor, llegó un Black Ice espoleado por una expectación gigante y una inteligente estrategia de venta con Walmart. Eran ocho años desde Stiff Upper Lip y en este momento AC/DC son absolutos dioses, una leyenda viva. Se unen en la producción a Brendan O’Brien, que llegaba de resucitar comercialmente a Bruce Springsteen y que se dedicaba por aquel entonces a coger dinosaurios y barnizarles con un toque AOR fácil de radiar, reduciendo al máximo sus fórmulas compositivas: lo más simple, sin mayores estridencias. Es curioso como tanto Backspacer de Pearl Jam -un año posterior- y este Black Ice comparten un nexo de unión llamado Bruce Springsteen, encontrando en ambos canciones que parecen creadas para el de New Jersey, como Anything Goes o The Fixer.

Con este enfoque pop consiguen ofrecer buenos momentos, como la muy pop Anything Goes, la curiosa balada Rock N’ Roll Dream o las muy divertidas Money Made o She Likes Rock N’ Roll, aunque lo mejor llega cuando nos encontramos a temas más cercanos a la deriva blues de su precedente Stiff Upper LIp, como Big Jack o Decibel. ¿Su principal defecto? Sin duda alguna su excesiva duración: estamos hablando de 15 temas donde pueden sobrar con facilidad en torno a cinco de ellos. Esta aproximación al sonido más pop se hubiese beneficiado de una menor duración que hiciera más apropiado este enfoque más efectista. También hay un tanto de reciclado, cogiendo un poco de aquí y allá de su carrera, repitiendo trucos de épocas donde ya repetían trucos de por sí. De ahí sale el mayor hit, una Rock N’ Roll Train que funciona como la Coca-Cola: tienen dominada su fórmula, por muy prefabricada que sea.

Black Ice fue un éxito gigantesco en todo el mundo, incluso en nuestro país, poco dado al triunfo de la música rock.


Mejor tema: Big Jack.

Gema oculta: Money Made, un tema muy pegadizo y vacilón que debió haber sido single del álbum -tan solo lo fue en Reino Unido- y cuyo estribillo es especialmente adictivo.




11- The Razors Edge (1990)


Thunder!!, nananaaanananaaanaa, Thunder!! Nanananana… Es cierto que tanto Rock FM como la televisión han utilizado Thunderstruck hasta la extenuación -qué sería de La Sexta sin ella- y ahora mismo no es evitable cierta pereza a la hora de escucharla. Admito que a la hora de confeccionar este repaso, en mi primera aproximación a The Razors Edge quise librarme de escuchar el primer tema, pero al final me forcé a hacer las cosas de forma correcta y colocar el inicio de la reproducción donde debe. Me costó, la verdad. Son ya suficientes reproducciones en bares, televisiones, retransmisiones deportivas y un largo etcétera como para también oírla en mi propia casa.

Dicho esto, hasta el último mono en la tierra sabe que es un soberbio temazo, con ese riff antológico, esa cadencia y ese aire épico que va añadiendo la instrumentación cuando se va uniendo al fabuloso proceder de Angus Young. Nadie en la época esperaba que a esas alturas, y después del mediocre deambular de AC/DC en los 80, llegaran a sorprender con una canción que rivaliza en fama con Highway To Hell o Back In Black.

Aparte de ser el disco que contiene Thunderstruck, y el de la incorporación de Chris Slade a la batería, The Razors Edge entregó otros dos singles que se podían valer perfectamente por sí mismos: también está la archiconocida Money Talks, con la que también resonaron en todo el mundo, o la también exitosa Are You Ready?, dos hits que ayudaron a hacer de este trabajo el retorno definitivo de AC/DC a la primera línea de la que ya nunca saldrán. También encontramos temas de categoría como la maravilla de la canción homónima, con una introducción de absorbente atmósfera, de sonido amenazador y con tintes épicos cargados de oscuridad. Destaca igualmente la adictiva Fire Your Guns, bomba de relojería de puro boogie rock marca de la casa, o ese pelotazo que es Shot Of Love.

En general es un disco bastante solvente, pese a que en su cara b baja un tanto el nivel y que, aunque a estas alturas de la película no suponga problema escuchar tanta rima fácil hablando de sexo y prostitución, no sé en qué momento consideraron necesario un “villancico” como Mistress For Christmas, además colocada como quinta canción. Ni necesitábamos una canción de Navidad de AC/DC ni escuchar a Brian Johnson que con tres en la cama se lo pasa mejor. Un agujero negro que le pesa bastante al resultado final del álbum.


Mejor canción: Sería injusto no catalogar al hit más exitoso de la banda desde 1980 como la mejor canción de su disco, y más cuando hablamos de un grupo cuyas mejores canciones tienden a ser precisamente hits. Por tanto, el mejor tema es la alucinante aunque algo quemada Thunderstruck.

Gema Oculta: Sin duda alguna, The Razors Edge, con ese duelo de unos hermanos Young soberbios dejándose llevar en un tema que cala como el mismo cuchillo del que habla.



Melopea

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