• Marcos Alcaraz

Un repaso a... AC/DC (II)

Aquí puedes encontrar la primera parte de nuestro repaso a la discografía de AC/DC de su peor disco al mejor, aquella que catalogaba los puestos del 15 al 11. Hoy seguimos nuestro listado llegando hasta el puesto séptimo:



10- Flick Of The Switch (1983)


Nos encontramos ante el primer tropiezo serio de AC/DC como banda, quienes llegaban de haberlo vendido todo en Back In Black y haber mantenido cierto tirón en el siguiente For Those About To Rock. Aquí fue donde el público general pegó su primera espantada ante un trabajo recibido con indiferencia, incluso con hastío: para la opinión pública, AC/DC había entregado lo mismo de sus dos anteriores álbumes, pero con menos gracia y todavía mayor simpleza, acusándoles de vivir en un piloto automático que provocaba que cada uno de sus últimos discos fuese menos inspirado que el anterior.


Sí que hemos de dar la razón en que algo se pierde por el camino: Phil Rudd abandona la banda después de que su alcoholismo provocase más de una pelea a puñetazos con Malcolm, siendo reemplazado por Simon Wright con el disco sin finalizar. Se echará especialmente de menos ese toque especial para el ritmo de Rudd en los años que están por llegar. También en la producción se marchó Mutt Lange, con quienes habían acabado hasta las narices, así que en este Flick Of The Switch deciden ocuparse ellos mismos del sonido y acercarse un tanto hacia el heavy rock tan en boga por aquel entonces, endureciendo las guitarras y aumentando un par de pulsos el ritmo -ahí está Landslide, donde su velocidad roza el heavy metal si no es que se sumerge directamente en él.


Lo que el público de 1983 no sabía cuando rechazó este álbum por ser “más de lo mismo” es que los siguientes 27 años seguirían ofreciendo “más de lo mismo” y esa capacidad para ir a su rollo ofreciendo siempre el mismo sello de canción es el principal causante de que AC/DC se haya mantenido a lo largo de los tiempos. Una vez contemplado Flick Of The Switch bajo la óptica actual, es un trabajo de mayor calidad del que se dijo en su día y superior a varios de sus sucesores: se aqueja de no tener un gran hit que le haga despegar -algo que sí posee For Those About To Rock- pero cuenta con un nivel medio muy solvente: en la cara A encontramos la infravalorada Rising Power, los singles potenciales Flick Of The Switch y Nervous Shakedown y la susodicha Landslide; en la cara b, lo más cercano a un tema dispuesto para ser recordado como Guns For Hire, con su estribillo tan fácil de corear; la interesante y cadenciosa Bedlam In Belgium; o Badlands, primera canción de la discografía de AC/DC donde Angus recurre al slide.


Mejor tema: El punch de Guns For Hire es indudable, pero para mí la cadencia de Nervous Shakedown, con ese toque blues sexualizado y esos coros en su estribillo, la convierten en uno de los singles más minusvalorados del catálogo de la banda.

Gema oculta: He escuchado -e idolatrado- muchos discos de los ochenta en mi vida que tienen canciones introductorias con menos pegada que Rising Power.



9- Stiff Upper Lip (2000)


Después de por fin convencer al mundo entero de que se habían ganado su derecho a ser una leyenda musical en Ballbreaker, fue en Stiff Upper Lip donde terminan de ascender a los estadios más multitudinarios y se convierten en una marca tan celebrada como la Coca-Cola: aquí vendieron muy bien, gracias a la expectación generada por la distancia temporal entre su lanzamiento y el anterior, y el recorrido que tuvo la propia canción homónima, un hit con bastante pegada construido sobre un estupendo riff y con el gancho de esa introducción tan bluesy con Brian bajando un par de octavas su registro habitual. Y por qué no decirlo: como tema es uno de los mejores que hayan grabado AC/DC en muchos años a la redonda. Ayudaba también su videoclip, grabado en las calles de Melbourne con un claro homenaje a aquel It’s A Long Way To The Top con el que empezó todo.


Stiff Upper LIp supuso un paso adelante en esa madurez encontrada en Ballbreaker y que aquí se hacía más evidente terminando de recuperar esas raíces blues rock de sus inicios en un trabajo que muchos seguidores de la banda tienen como uno de sus favoritos de la etapa Brian Johnson. Buena responsabilidad de ese sonido está en la producción del hermanísimo George Young, esta vez sin Harry Vanda a su lado. George se encontraba ya retirado, pero acudió a la llamada desesperada de los hermanos Young tras perder en el último momento al que iba a ser el productor inicial, Bruce Fairbairn -quien tenía en su haber Slippery When Wet de Bon Jovi o la trilogía que supuso la resurrección comercial de Aerosmith, y quien ya produjo The Razors Edge-, quien murió por extrañas circunstancias en 1999.


Siempre es un placer escuchar a los AC/DC más primigenios posibles, pues lo único que les demandamos siempre es buen rock n’ roll y cuando más se recupera ese blues clásico más atinados resultan: de esta incursión en sus propias raíces aparece un álbum realmente disfrutable y de los que más se acercan a su registro de los setenta, con joyas como la vacilona House Of Jazz; en Satellite Blues rememoran tanto la primera etapa del grupo que parece que en cualquier momento Bon Scott va a acompañar en las voces a Brian, como también escuchamos ecos de esa primera etapa en la notable Safe In New York City o es también muy disfrutable Can’t Stand Still.


Mejor tema: Que Stiff Upper Lip es un single a prueba de bombas no es ni siquiera discutible: en una banda que siempre muestra especial tino por los riffs poderosos, el del tema homónimo sobresale por encima de una media siempre alta; el groove que desprende se sale de los propios altavoces, gracias en buena medida al swing de Phill Rudd y a la maquinaria siempre bien engrasada de Malcolm Young. Poderío absoluto.

Gema oculta: Todo el trayecto central de Stiff Upper Lip bien merecería ese reconocimiento: voy a escoger a título personal Can’t Stand Still, con todos los ingredientes marca de la casa que dan ganas tanto de bailar, como de beber cerveza o coger por la cintura a tu pareja.



8- For Those About To Rock (1981)


Álbum al que se le tiene mucho cariño en España al ser protagonistas de una de esas rarezas que persiguen los coleccionistas de artículos de la banda: la portada, originariamente con el cañón negro sobre un fondo dorado, se editó al revés en nuestro país: cañón dorado sobre fondo negro. Conozco mucha gente que dice haber tenido ese rara avis, entre ellos mi padre, quien perdió su copia hace años. Tampoco es que ahora tenga excesivo valor, pero es algo apreciado.


Quedándonos con el álbum en sí, fue el primero de la carrera de AC/DC que recibió un comentario mustio de la crítica, no así de sus seguidores, que lo acogieron con sus brazos abiertos. Repitiendo con Mutt Lange a la producción, el causante de afilar al máximo el propio sonido del grupo pero que aquí empezó a perder un poco la cabeza buscando una perfección sonora que nada tiene que ver con Angus Young y compañía, durante las tres primeras canciones de For Those About To Rock se mantiene el excelso nivel mostrado en su predecesor Back In Black: la canción homónima se ha convertido con derecho propio en el himno con el que cerrar cada concierto, con esos cañones que forman parte de la idiosincrasia propia de AC/DC, creada únicamente para ser cantada ante miles de personas que levanten el puño en cada cañonazo. Le siguen Put The Finger On You, la única concesión pop de todo el trabajo y la estupenda Let’s Get It Up, que perfectamente podría entrar en Back In Black sin desentonar en absoluto.


Sí que es probable que se note un poco de cansancio generado después de la extenuante gira de presentación de Back In Black, como así también un tanto de borrachera después del enorme éxito que supuso aquel álbum. Y no era fácil presentar una continuación al mayor éxito de su carrera: es difícil poner el poco después de haber tocado la cima. Tiene varios temas For Those About To Rock donde se nota cierto piloto automático que lastra un conjunto aún así de muy agradable escucha, que mantiene cierto punch de la etapa más florida de la banda, algún riff de extrema calidad y alguna variación realmente inspirada. Ahí está una Evil Walks adictiva; una C.O.D que adelanta a qué van a sonar durante toda la década; una Breaking The Rules que recuerda por sorpresa a Aerosmith, o la melódica Spellbound, que recuerda a aquella Nightprowler del Highway To Hell pero adaptada a la voz canallesca de Brian Johnson.


Mejor tema: Sería descabellado no escoger For Those About To Rock por muy quemada que esté, pero me voy a escapar de lo consabido para destacar una Let’s Get It Up, con su buen estribillo, su notable riff y un pre-estribillo que siempre me recordó a The Rolling Stones.

Gema oculta: En un trabajo donde solo se recuerda a grandes rasgos el tema titular, hay varias que podrían aspirar a este reconocimiento, pero para mí no hay duda alguna: Evil Walks es una canción que merecía un mayor recorrido comercial del que tuvo, un single al que le falta un punto para codearse con las grandes de la discografía de AC/DC pero que sobresale por encima de la media. Uno de los mejores ejemplos a la hora de hablar de gemas ocultas de la banda.



7- Ballbreaker (1995)


Después de haber acertado en el plano comercial al escoger al productor de moda en The Razors Edge -el citado anteriormente Bruce Fairbain, los hermanos Young se alían esta vez con un Rick Rubin en la cima de su carrera, que llegaba de haber producido a Red Hot Chili Peppers, Danzig, haber encontrado el sonido perfecto para Tom Petty y haber comandado los últimos coletazos de la carrera de Johnny Cash. Rubin y AC/DC unieron sus fuerzas para Big Gun, single promocional de la película The Last Action Hero que fue un completo éxito -merecidamente, es un gran tema-, así que, ¿Qué podía salir mal? Lo cierto es que tanto Angus como Malcolm acabaron hasta las narices del método de producción de Rubin, admitiendo a pocos meses de la salida del álbum que habían cometido “un error contratándolo”.


Rubin era un perfeccionista y buscó continuamente la perfección dentro del sonido de AC/DC. Y como ya hemos visto en For Those About To Rock, a AC/DC lo de la perfección no les interesa mucho, y que les obligaran a repetir mil y una veces cada toma exasperaba a sus miembros. Rubin se llegó a obsesionar con el sonido de la batería, forrando paredes y suelos con moqueta para encontrar el punto perfecto deseado: incluso obligó al bueno de Phil Rudd a tocar dentro de una tienda.


Porque esa es otra: Ballbreaker es el álbum donde regresa Phil Rudd a la batería tras su marcha en Flick Of The Switch. Y este retorno nos muestra cuán importante era para la cadencia de AC/DC el toque de Rudd para seguir el ritmo: estábamos perdiéndonos algo muy valioso y no lo estábamos echando lo suficiente de menos.

No fue Rubin el causante de que este álbum supusiera el mejor trabajo de AC/DC desde el ya lejano Back In Black: el álbum se terminó de grabar pasando de Rubin con el canadiense Mick Fraser, quien sirvió de nexo de unión entre Rubin y la banda, aunque sí que ayuda cierta adaptación a ese sonido más desnudo que imperaba en los noventa. Lo que causa que Ballbreaker sea un álbum notable es suponer ser el disco de madurez de AC/DC, donde más se dedican a sonar a ellos mismos sin deber nada a la época ni a nadie. Y la colección de temas es la majestuosa hasta el momento, ofreciendo un trabajo donde el nivel medio es sorprendentemente elevado: desde el estupendo single Hard As A Rock, que nos muestra que la sencillez es una de las mayores virtudes del grupo, acabando en el maravilloso título homónimo, con un riff a la altura de los clásicos.



Entre medias, la muy sensual Cover You In Oil, que nos demuestra que esa cadencia boogie de AC/DC está mucho más engrasada con Rudd marcando el ritmo en la batería; el sobresaliente blues Boogie Man, con un Brian Johnson alejado de su zona de confort demostrando que es mucho mejor cantante de lo que a veces suponemos; la épica Burnin Alive tiene la mejor apertura de tema posible; Hail Caesar es el gigante dormido del trabajo, un single que a primeras olvidas pero que una vez escuchas te das cuenta de cuán sólido es; Caught With Your Pants Down parece una gema perdida de la etapa Bon Scott… Hay varias canciones de nota alta en Ballbreaker, aunque la que más sobresale es la formidable The Furor, uno de los picos altos de AC/DC en las últimas décadas -desde Back In Black, mejor dicho- con Angus y Malcom pasándose la pelota con sus guitarras envolviéndonos en una atmósfera dramática que no puede resultar más poderosa.


Ballbreaker significó la recuperación de su prestigio, engrandeciendo esa aureola de leyenda absoluta de la banda, conviviendo en una década donde la gran mayoría de las bandas rock punteras, desde aquellos que adaptaban el hard rock setentas hasta los grupos de grunge, les idolatraban. La crítica al final acabó aceptando su estatus y rindiéndose ante la evidencia de encontrarse ante un mito vivo del rock n’ roll, e incluso recibió con elogios un disco que, en mi apreciación personal, sigue siendo mi primera referencia a la hora de acudir a la era Brian Johnson.


Mejor tema: Como vamos a colocar a The Furor en gema oculta siendo por descontado la mejor canción de Ballbreaker, vamos a decidir la segunda después de ésta. Y estaría difícil: ¿el ritmo ideal para el despelote de Boogie Man? ¿La épica Burnin' Alive? ¿Esa incitación al sexo que es Cover You In Oil? ¿O la perfecta Hard As A Rock, con esa introducción maravillosa que podría alargarse hasta el infinito y tenerte aún así encantado? ¿El tema homónimo? El nivel es muy parejo en Ballbreaker, así que premio comunal para todas las citadas.

Gema Oculta: The Furor. THE FUROR.




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