• Marcos Alcaraz

Un repaso a... Pearl Jam: 1- Vs. (1993)

Terminamos con nuestro repaso a la carrera de Pearl Jam desde su peor disco, Lightning Bolt, al mejor según siempre bajo nuestro criterio. Y por ello mismo, porque este listado es bajo nuestros parámetros, quizá sorprendamos a priori con nuestra primera posición, pero nuestra decisión está más que fundada: el primer puesto de nuestro repaso va para Vs (1993).


Por si acaso te los perdiste, aquí están los repasos anteriores:


10- Lightning Bolt

9- Backspacer

8- Riot Act

7- Binaural

6- Pearl Jam (“El Aguacate”)

5- No Code.

4. Yield

3. Vitalogy

2. Ten


VS.: EL RUIDO Y LA FURIA



No se recuerdan muchos ascensos al estrellato como en el caso de Pearl Jam. En tan solo un año y medio, con un único disco en el mercado, el grupo ya estaba en boca de todos: las ventas se habían disparado hasta el infinito, confirmando a todos aquellos que habían puesto el foco en Seattle una vez vieron el vídeo de Smells Like Teen Spirit en MTV que algo pasaba en aquella ciudad de la costa oeste. Fue la misma MTV quien se encargó de anunciarlo a los cuatro vientos creando el tan cacareado grunge con aquellos grupos que de la noche a la mañana pasaron a ser el centro de la música popular estadounidense y los líderes espirituales de toda una generación de jóvenes: Soundgarden, Alice In Chains, Nirvana…


La relación de Pearl Jam con la MTV no empezó precisamente mal, ya que les organizaron una grabación acústica -uno de los famosos Unplugged- aún a pesar de tener únicamente una referencia en el mercado. Vedder y compañía, contentos por la cantidad de gente que se sentía representada por su música, no tardaron en decir que sí, dejando así un interesante documento. Sin embargo pronto empezarían a torcer el morro. Estar en boca de todos aumentaba fieles pero también traía las consabidas complicaciones de la fama: de la noche a la mañana, el mundo entero era capaz de reconocerles en la calle. Los medios televisivos les mangoneaban, aprovechándose tanto la prensa especializada como la general a utilizar aquella desatada moda del grunge como propaganda para su propio beneficio, justamente aquello contra lo que habían cantado Pearl Jam en Ten, protestando como sabemos por cómo la sociedad se beneficia de los jóvenes y siendo de repente ellos los responsables de aquel beneficio empresarial. La moda del grunge se había convertido en un globo sonda sin precedentes, llegando incluso a las pasarelas de moda. Ahora, todo aquello que un joven odia intentaba ser cool vistiendo camisas de cuadros y escuchando Alive. Difícil de digerir, sin duda. Y nada escoció más que ser portada de Time aún a pesar de negarse a ser entrevistados: para Vedder, salir en aquella revista para padres era lo más contrario a todo aquello que defendían -”es esa revista que encuentras en la sala de espera del dentista”, afirmaba. De este modo empezaron a actuar en consecuencia negándose a dar entrevistas, ruedas de prensa o cualquier tipo de aparición televisiva, incluyendo también la grabación de vídeos promocionales después de que Jeremy hubiese sufrido parte de censura por su contenido explícito.



A Vedder todo aquello le horrorizaba. Él aspiraba a tener una banda que mantuviera un éxito cómodo, con quienes poder marchar en furgoneta en las giras. Vivir de la música manteniendo el espíritu libre, como muchas de sus bandas favoritas. Pero con aquellos niveles de fama a los que habían llegado dicho modo de vida era totalmente imposible. Todo terminó por estallar cuando grabaron sus tomas en Singles, la película de Cameron Crowe que transcurría en Seattle, con una banda sonora de varios de los grupos de aquella escena y donde Pearl Jam entregaron una de sus mejores canciones, State Of Love And Trust, quizá de las más destacadas de su repertorio y viva demostración de que por entonces las obras maestras se les caían de las manos. Hartos de repetir tomas ante la atenta mirada de los productores -aquellos tiburones comerciales con el símbolo del dólar reflejado en los ojos- un completamente ebrio Eddie Vedder comienza a destruir el escenario que los productores habían dispuesto únicamente para ellos mientras vociferaba insultos a la cadena MTV, quien andaba detrás de la promoción del film. Tal vez lanzar insultos a la cadena MTV en un acto dispuesto por ellos no parezca la mejor idea, pero era justamente lo que Pearl Jam necesitaban y lo que confirmaba que, definitivamente, habían llegado a un estado de furia. Fue la última proposición de un medio televisivo a la que respondieron afirmativamente: a partir de ahí, aprenderían a decir no.


Esta eclosión de rabia desató a una banda que se centró en lo que mejor sabían: expresar sus emociones a través de la música, hablar únicamente para y por sus fans, las únicas personas a las que sentían que debían algo. Con la ayuda de Brendan O’Brien en la producción, quien había realizado la mezcla de Ten y de quien confiaron para conseguir afilar su sonido tras renegar en buena parte del producido en el debut -que recordemos que para ellos estaba sobreproducido-, y con alguna canción escrita en la carretera -mítico es el momento del documental Twenty donde vemos a Gossard y Vedder crear, en pleno viaje de autobús, el germen de Daughter- Pearl Jam se meten al estudio para grabar su segundo álbum, el que sería este Vs. y que resumiría a la perfección la imagen de su portada, con aquella cabra luchando rabiosa por romper los barrotes para su liberación.


Finalmente, todo ese cabreo y descontento de aquel momento, bien canalizado por un Brendan O’Brien que se ganaría ipso facto ser el productor habitual del grupo, estallaría en un álbum único pese a nacer de la misma manera que la gran mayoría de sus largos -como ya sabemos al haber sido dicho reiteradas veces en este repaso, mediante largas jams donde finalmente se grababa la toma final. Pero el enfoque especial de este Vs se debe, como hemos dejado claro, a la situación en la que se encontraban en dicho instante: es muy probable que, en cualquier otra tesitura, canciones como Glorified G o Blood tendrían un trato completamente diferente al que acabaron teniendo, pero lanzadas a lo adrenalínico por un Vedder que se desgañita más que nunca acaban convirtiéndose en el trabajo más salvaje de cuántos firmaron.


Es muy probable que a muchos de vosotros que hayáis seguido este repaso, indiferente de si desde el principio o tan sólo de pasada, os sorprenda que coloque a Vs por delante de Ten en un listado de lo mejor de Pearl Jam. Por supuesto, y como ya relaté en el segundo puesto, Ten es una obra maestra. Pero como nunca dije que esta sería una lista objetiva sino que era un repaso de lo peor a lo mejor a una banda desde únicamente mi propio criterio, pues me permito decir que para aquí el que suscribe Vs no es ya sólo el mejor álbum de una banda maravillosa, sino también una de las mejores producciones de su década. Un trabajo donde se perfilan las virtudes de su anterior y se eliminan aquellos -sutiles- defectos propios de un debut: aquí el sonido está mejor rematado, Vedder ha dominado mejor su voz y la banda es más banda que nunca, siempre al servicio de la canción.


Antes de pasar al repaso de temas, señalar que también fue el primer álbum con Dave Abbruzzese a la batería, que pese a chocar continuamente con el resto de los integrantes es seguramente el batería que mejor conjuntaba con la banda y del que más se enriquecieron en estudio.


VS, TEMA A TEMA


Hemos insistido varias veces en la idea de la rabia y no existe mayor declaración de intenciones posible de la furia que concibió el álbum y de todo lo que está por llegar que el Go inicial, quizá una de las mejores aperturas de la discografía de Pearl Jam -si no directamente la mejor por encima de cualquier otra-, una bomba adrenalínica que estalla en el momento donde las guitarras cortan la desafiante introducción para dejar paso a ese riff tan sucio y vertiginoso. Compuesta por el propio Abbruzzesee, quien pone la base y el riff de guitarra, nos relata la historia de una persona que ha recibido abusos de pequeño y se convierte, en su edad adulta, en el abusador. Un pildorazo hecho para provocar que el oyente acabe en el suelo tras pasar tres minutos dando botes.



Le sigue otro de los principales singles del disco, Animal, otra demostración de furia que encauza el trato de los medios de comunicación masivos hacia el grupo, compuesta por Gossard y que se convierte en otro estupendo momento para gritar junto a ellos que tú también preferirías estar con un animal. Tras semejante descarga de adrenalina, llega el reposo con una de las obras magnas tanto del álbum como de la propia historia de la banda: quién no conoce Daughter, de las canciones más representativas de Pearl Jam y de las también más radiadas sin por ello llegar a agotar nunca a aquel al que se le ha mostrado. Para el que aquí suscribe estamos hablando de la gran balada de su carrera, una pieza sencillamente perfecta capaz de erizar el vello de tu piel cada vez que vuelves a ella sea directa o indirectamente.


Seguimos con una debilidad personal, Glorified G, un tema a medias entre Gossard y McCready que seguramente en cualquier otro contexto habría tenido un trato muy distinto al final: en general tiene muchos condicionantes para ser una canción “alegre” -por decirlo de alguna manera- pero conducida por esas jams de furia que llevaron al resultado final de Vs., acaba colándose un interludio con la cara más desafiante de Vedder, que rompe con ese “Always Keep It Loaded”. Tiene un interesante origen: nace de una discusión entre Vedder y Abbruzzese después de que éste admitiera haber comprado un par de pistolas, lo cual enfureció un tanto al cantante, al que la letra le salió sola. El estribillo es simplemente magnífico. Dissident se nos muestra con un riff legendario, marca de la casa y que nos presenta a un pequeño himno que todavía hoy es de los temas más populares del grupo en las radios americanas. Quizá la canción que más recuerda al trabajo precedente de todas las que estamos tratando.


Este Vs. también da pistoletazo de salida al lado más experimental del grupo y W.M.A. es un perfecto ejemplo de ello, siguiendo en parte la estela tribal que abría y cerraba Ten y cuya letra tiene mucha vigencia en el día de hoy, al tratar sobre la brutalidad policial que recibe la población negra en Estados Unidos. De hecho el mismo Vedder cuenta que se inspiró cuando vió cómo era tratado por la policía un joven negro cuando el cantante salía del estudio a fumarse un cigarrillo. Aunque suele ser un punto con cierta discrepancia entre seguidores al ser un tema poco amable y más dirigido al deleite de un público más minoritario, para el que aquí escribe es una absoluta obra maestra, seguramente la composición experimental más sobresaliente de su carrera y donde no sobra ni un ápice de segundo. El trabajo de percusión, su atmósfera, su explosión en la mitad de su desarrollo… bárbara, realmente bárbara.



Volvemos a la adrenalina desatada con Blood, la versión mejorada de Porch y que también se favorece del trato tan propio de Vs., ya que seguramente ese toque funky que arrastra sus estrofas sería el primero en emerger en la composición y un Vedder más gritón que nunca -dicho esto como total y absoluto punto a favor- lo llevara a la locura final en la que ha terminado realizado. Quizá la mejor aportación del cantante en estos 46 minutos de perfecta ejecución interpretativa, ya en el casi completo dominio de su rango vocal -el dominio final lo dejamos, como señalamos en su día, para Vitalogy. La siguiente, Rearviewmirror, la vamos a aparcar para ese apartado final que creamos del mejor tema del álbum. Rats vuelve a ser explosiva, una canción injustamente tratada -no nos equivoquemos, no existe queja alguna para ella, pero está minusvalorada tras llegar de donde llega- y cuyo desarrollo es simplemente sobresaliente, con un estribillo que asciende al cielo a un oyente que tendrá por imposible no unirse al vocear de Vedder.


De nuevo nos encontramos ante otra canción mítica, ante otro punto brillante de la leyenda de Pearl Jam, un tema que nos conocemos todos una vez empieza ese “I seem to recognize your face” que da entrada a Elderly Woman Behind The Counter In A Small Town, de esas melodías irrepetibles diseñadas para cantar junto al bueno de Eddie -porque cuando nos cuenta este reencuentro de dos personas se convierte directamente en un amigo cercano- y que acabamos todos diciendo al unísono ese “Hellooo” que acaba de enfilar el primero de sus himnos totalmente acústicos. En directo es uno de esas situaciones que vas a recordar durante toda tu vida. Volvemos a recuperar energía en un tema aparentemente menor pero que funciona a las mil maravillas como es Leash, que reúne todos los condicionantes típicos de una composición de Pearl Jam con ese estribillo tan fácil de corear lanzando el puño hacia el cielo. Que posiblemente sea la pieza menor del álbum dice mucho del nivel estratosférico que mantiene este durante todo su minutaje.


Y para terminar, qué mejor manera de cerrar un disco que es la velocidad personificada que con contradiciéndolo al completo con cinco minutos que nos ofrecen la cara más reposada de la banda con un resultado final sencillamente impecable, uno de esos momentos de encontrarte a ti mismo, rediseñar todo lo que rodea y acabar con los brazos alzados hacia el cielo sin motivo alguno. Una absoluta genialidad capaz de emocionar hasta la médula -leí una vez una comparación nada desacertada con Planet Caravan de Black Sabbath- y que se ha ganado con derecho propio formar parte de la mejor parte del cancionero de un grupo que cuenta con unas cuantas piezas de nivel. Hablamos, evidentemente, de esa joya absoluta que es Indifference.



VALORACIÓN


Lo que llevamos dejando caer durante todo este repaso: estamos ante la obra maestra de Pearl Jam. Un disco perfecto de principio a fin donde todas las virtudes presentadas en Ten se revitalizan con dos capas de furia y todos aquellos aspectos que podían ser considerados defectos -nada costosos- como la producción o pequeños arrebatos de pomposidad quedan a un lado para mostrarnos al grupo en todo su esplendor. Varias de las cotas más altas de genialidad a las que escalaron Pearl Jam en su carrera están contenidas entre los 46 minutos que dura este Vs.


MEJOR CANCIÓN DEL ÁLBUM


Si me he saltado en el repaso Rearviewmirror es porque tenía escrito su nombre en este apartado tan futil: la que podría ser perfectamente la mejor obra de todas cuántas hemos repasado se merece por derecho propio ser la última canción a valorar tras estos diez artículos. Si tuviéramos que resumir a Pearl Jam en tan solo cinco minutos, si alguien nos preguntara qué es o qué significa todo lo que conlleva este grupo, las palabras no son necesarias: simplemente hay que buscar un reproductor de música y poner Rearviewmirror y dejar que lo explique todo.



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