• Marcos Alcaraz

Un repaso a... Pearl Jam: 5- No Code (1996)

Continuamos con nuestro repaso a la discografía de Pearl Jam de su peor a su mejor disco según nuestro propio criterio. Hoy llegamos al quinto puesto en nuestra lista y la cosa se pone definitivamente seria: entramos en los cinco álbumes de los noventa del grupo y lo hacemos con No Code (1996), un disco divisivo y arriesgado.


Por si te los perdiste, aquí tienes los repasos anteriores:


10- Lightning Bolt

9- Backspacer

8- Riot Act

7- Binaural

6- Pearl Jam (Aguacate)



NO CODE: EL INSTANTE MÁS TENSO


Estamos en mediados de los noventa y no tenemos a nuestros amigos viviendo precisamente su época más calmada y tranquila, ya que puede que sean los años de Vitalogy y No Code los más turbulentos para el grupo. Entre esta reseña y cuando llegue la de Vitalogy haremos referencia a un hecho que marca parte de la historia de Pearl Jam: la disputa contra Ticketmaster, cuando sus miembros llevaron a juicio al gigante corporativo exigiendo un mayor control del precio de las entradas de sus conciertos para que todos sus fans tuvieran acceso a estos. Como ya hablaremos en Vitalogy pero es importante saber para este No Code, esta disputa no acabó con Pearl Jam victoriosos, y su boicot desembocó en una convulsa gira fuera de los controles de Ticketmaster, organizando sus propios conciertos. La inexperiencia y la falta de herramientas de control provocaron problemas de montaje, falta de posibles soluciones en caso de suspensión o la aparición de entradas falsas. No, no es tan fácil montarse una gira.


Este enfrentamiento contra todo el sistema no alteraba el hecho de que en los años que ahora procesamos eran ya la única referencia que quedaba de todo el revuelo montado en Seattle. Abanderados de un subgénero al que ya podríamos dar por muerto, Pearl Jam se habían convertido en el único resistente de la irrupción del grunge. Por un lado, Kurt Cobain había cerrado una etapa; Soundgarden y Alice In Chains habían decidido tomarse un respiro y Screaming Trees realizaban en Dust un testamento de su propio sonido. El movimiento había caído y quedaba añejo incluso para Vedder y compañía.


No remarco en balde a Vedder pues este es el motivo principal por lo que la creación de No Code fue convulsa: a la banda no le gustaba que Pearl Jam se limitaran a ser Vedder y compañía tal y como se les trataba en ese momento. Desde Vitalogy, Eddie había cogido las riendas del grupo: el proceso compositivo se abrió desde Gossard a los demás y fue recogido por el cantante, quien vivía un momento difícil luchando contra la fama. Eddie sentía que era su imagen la más expuesta del grupo, la más adorada por los fans -que no le dejaban ni un respiro por la calle- y para tener una mayor sensación de control se lanzó al dominio de la propia música. Vedder quería ser una banda de miembros invisibles, una mezcla entre la conceptualidad de Pink Floyd con la anarquía de Fugazi. Sin embargo Pearl Jam ya no se podían permitir ser algo así, lo cual sabían a la perfección el resto de sus componentes, quienes no entendían todas las luchas internas de Vedder.


Fue Vitalogy el primer álbum donde Vedder fue el compositor principal y se mantenía el proceso para el siguiente. Ament y Gossard, que siempre habían mantenido cierta rivalidad por ser los líderes del grupo, vieron como el prácticamente recién llegado se había llevado el liderazgo mientras ellos se disputaban las migajas. El problema es que Vedder se rebeló como un huracán compositivo, y como es estúpido rechazar lo que es de calidad, se vieron inevitablemente relegados a un papel secundario. Pero las cosas no funcionaban en el seno de Pearl Jam: para apartarse de todo ese mundo tan agobiante Eddie ya no viajaba con el resto del grupo en el tour, limitándose a presentarse con su coche a la hora del concierto. En el resto del tiempo se limitaba a estar surfeando a su aire, todo en búsqueda de no explotar de forma definitiva, pero en todo caso gestos que no son positivos para el día a día de una banda musical. Es sintomático que en el documental Twenty Ament se pregunte si Vedder “se estaba avergonzando de nosotros”. Todos ellos admiten que pensaban que el final de Pearl Jam estaba realmente cerca.



En medio de esta vorágine, hay dos protagonistas claves para entender No Code. El primero de ellos es Neil Young, quien después de tocar con Pearl Jam en un concierto benéfico les llama para que sean su banda de acompañamiento en unos conciertos en Europa. De esa unión nació una pequeña gira conjunta con un disco de estudio incluido, Mirror Ball. A pesar que conocer al padre del grunge marca a Vedder (“es el primer adulto con el que nos juntamos que fue una inspiración”), este no participa prácticamente en este enlace, más preocupado de sus problemas personales y de su lucha interna. Así que prácticamente podríamos decir que en 1995 Pearl Jam sustituyeron a Eddie por Young. Al resto del grupo esta gira les supuso una liberación -como apuntaba Gossard, “nos recordó que éramos buenos sin Vedder, que era justamente lo que necesitábamos oír en ese momento”- y les dio fuerzas para no sentirse minusvalorados ante la arrolladora presencia de su cantante habitual.


Por otro lado, está Jack Irons, quien se había incorporado al grupo después de la marcha de Dave Abruzzese, quien no estaba conforme con la deriva del grupo en los últimos años y estalló a partir de la confrontación con Ticketmaster. Irons terminó las pocas pistas que quedaban de Vitalogy, giró con el grupo en la gira de presentación y se convirtió en el nexo de unión del resto de integrantes en ese momento de tantas tiranteces. Puede que Irons sea el batería menos virtuoso que haya pasado por la banda, pero su sonido orgánico y dinámico encaja perfectamente tanto en No Code como en Yield, siendo clave en alguno de los temas que aquí vamos a repasar. A mí me gustan los baterías aporreadores: Irons es uno de ellos. Ya había dejado maravillado a Neil Young en las grabaciones de Mirror Ball -”sentó su culo enfrente de la batería en cada momento de la sesión. No puedo decir las suficientes cosas buenas de él”- y en No Code el bueno de Irons lo hizo realmente bien.


De este modo llegamos a un álbum que provocó la mayor división hasta el momento en sus fans: fuera como fuera, la banda de Ten o Vs ya no existía. Lo que sonaba en No Code eran otros Pearl Jam, aparcando poco a poco la rabia arrolladora de Vs o Vitalogy y abandonando los fundamentos del grunge para adentrarse en sonidos más cercanos a los que ya había explorado Neil Young. Enfrentados a cualquier atisbo comercial o que pudiera estar dominado por la industria, no editaban vídeos musicales, no realizaban entrevistas y mucho menos se mostraban accesibles: hay que tener valor para que el single de presentación de su nuevo trabajo fuera la tribal Who You Are, la canción que más rechazo y segmentación provocó entre sus seguidores, que no entendían porque Pearl Jam ya no querían ser los de siempre. Debió ser curioso vivir el lanzamiento de un adelanto tan extraño, con Vedder tocando el sitar. Sin hacer amigos es difícil mantenerse como líderes en ventas, y pese a que No Code fue número uno precedido por el buen funcionamiento de su precedente, no tardó mucho en desaparecer de las listas, llevando al grupo a un bajón comercial en el que se mantendrían en los años venideros.



Limitándonos únicamente al disco, los años han pasado buena factura en No Code, ya considerado como uno de los grandes trabajos de la banda, en disputa con Yield por ser el mejor tras la trilogía inicial. Compuesto prácticamente a base de jams, buena parte de su fortaleza reside en su producción, con posibilidad la más atemporal de un trabajo de Pearl Jam: si en Backspacer cargábamos contra la figura de Brendan O’Brien, aquí logra poner orden en el caos que fue la banda en dicho momento creativo, creando un resultado lleno de imperfecciones irresistibles, de poca pegada de primeras pero con capacidad para dejar poso en el oyente. Aunque muchos abandonaron este nuevo camino de la banda, no es raro que algunos seguidores del grupo lo consideren su disco favorito pues es un álbum del que es fácil enamorarse.


NO CODE, TEMA A TEMA


Ya simplemente desde su inicio No Code logra la capacidad de desconcertar al oyente: hasta la fecha la primera canción de un álbum de Pearl Jam solía ser aguerrida, pero sin embargo Sometimes es insólitamente todo lo contrario a lo que un seguidor de aquella época esperaría abriendo un trabajo de su banda favorita. Un tema desnudo, que pilla a contrapié, donde Vedder nos lleva poco a poco a donde justamente quiere. Lo más interesante de Sometimes es lo bien que enlaza con la siguiente Hail Hail siendo dos puntos totalmente opuestos: las ansias de querer escuchar guitarras acentúan la explosión en la entrada del riff de esta, potenciando su capacidad para provocar que el espectador dé un salto sobre su silla. La contraposición entre Sometimes y Hail Hail materializa que ambos temas no se puedan entender por separado. No se prodiga lo puramente rock en No Code, pero es evidente a todas luces que Hail Hail lo es.




Decíamos antes que tuvo que ser toda una sorpresa que el primer adelanto escogido por el grupo para este trabajo fuera algo tan distinto a todo como Who You Are, un tema polarizante que escoció a muchos de sus seguidores de la época: todavía a día de hoy levanta cierto escozor. No es la primera vez que Pearl Jam se ponen tribales -ahí está W.M.A para demostrarlo- pero sí como plato principal de su álbum. Desaparecido el factor sorpresa, queda una obra intenso que profundiza a la par que presenta el afán experimental de la banda. Lo cierto es que visto con perspectiva no era ni mucho menos una mala elección para mostrar sus intenciones. Tanto en Who You Are como la siguiente In My Tree es especialmente relevante Jack Irons: ambas canciones parten de su batería, protagonista absoluta en cada minuto en este acercamiento a las “músicas del mundo”. Concretamente su trabajo en In My Tree es espectacular, en un tema donde la intensidad y grandilocuencia habitual del grupo casa perfectamente con esa búsqueda de experimentación y nuevos sonidos. Si además contamos con un Vedder pletórico cubriendo todo su rango vocal, convertimos a In My Tree en uno de los momentos más alucinantes de No Code, una pieza que ya haría valiosa la compra del disco.


Es evidente la influencia de Neil Young a lo largo de todo el trabajo -haber compartido disco y gira con él lo hacía inevitable- y será todavía más inevitable en la estupenda Smile, que casa a la perfección el sonido del canadiense con el típico marca de la casa de los de Seattle, especialmente marcado en su desarrollo (Young) y estribillo (Pearl Jam) desembocando en un viaje guitarrero que tanto gusta a ambos y que nos recuerda, por si acaso a estas alturas no lo teníamos claro, que McCready es un guitarrista de primera categoría. Llegamos entonces a uno de los momentos más reposados de No Code como así de los más reconocidos: Off He Goes vuelve a ser un acercamiento a la obra de Neil Young, pero a la misma vez es uno de los momentos donde más nos acercamos a los Pearl Jam más clásicos, los que tienen esa facilidad innata para crear himnos melancólicos. Tal vez Off He Goes no sea perfecta -a mi gusto se excede un pelín en duración- pero sí que se convierte en uno de los puntos más emocionantes del álbum y por tanto es uno de los que más ha trascendido de este mismo.


Hasta ahora en gran medida No Code, sin ser un álbum reposado, no ha sido uno de los más crudos de Pearl Jam. Por eso mismo se agradece tanto la dureza de Habit, con Vedder desgañitándose acercándose por momentos al hardcore. Cada vez que suena una guitarra con fiereza en No Code lo hace con un sonido inmaculado, provocando que cada irrupción sonora sea similar a una explosión. Habit se empareja a Hail Hail en esa capacidad para lanzar al oyente disparado de su asiento contra la pared. De este modo llegamos a otro de los puntos más reseñables del álbum y uno de los más queridos por los fans: la gema “oculta” de este trabajo es sin duda Red Mosquito, una maravilla donde de nuevo sobrevuela la sombra de Neil Young y sus Crazy Horse en cada nota, como si reescribieran uno de sus clásicos temas de rock de estadios a lo Rearviewmirror o Corduroy adaptado al canadiense, con una monumental guitarra de McCready imitando a la perfección el sonido de un molesto mosquito. Alucina como Red Mosquito acelera, disminuye, eleva y desciende varias veces al oyente en tan solo cuatro minutos.



Quien fuera que decidió que Lukin’ únicamente durase un minuto tiene que ser debidamente felicitado, porque casa perfectamente la rabia y fiereza de esta con su ínfima duración, convirtiéndose en un pildorazo breve pero efectivo que se agradece antes de llegar a la introspección de Present Tense, otra de las joyas de No Code que no deja de ser uno de esos temas épicos y grandilocuentes que tan bien le salen a Pearl Jam, esta vez en una versión más orgánica y desnuda en su desarrollo y donde de nuevo recuerdan al Neil Young más folk. Su único debe es que en su momento de explosión exige a un guitarra más alocado y virtuoso que el bueno de Irons, y por eso mismo Present Tense es un tema que mejora en directo gracias en parte al buen manejo de Cameron con su batería. En todo caso un tema formidable y de los más queridos del disco.


Nos enfrentamos en Mankind a la primera canción de Pearl Jam donde no canta Vedder, sino Gossard, quien no se prodigará mucho a las voces en la carrera del grupo -tiene únicamente dos canciones- y que aquí hace un papel aceptable en un acercamiento al power pop muy agradable y refrescante llegados a este punto del disco. No podemos decir que I´m Open, experimentación con un discurso de Eddie Vedder, funcione tan bien, siendo el punto más inconexo e innecesario de No Code, aún teniendo un interludio apreciable. Para finalizar, un tema que a mí personalmente me funciona según el día: hay escuchas donde Around The Bend me parece un tema excelente y en otras sin embargo se me hace cierta bola. Lo que tengo claro es que, como nana buscada, sería más redonda acortando su duración.


VEREDICTO


He de admitir que me ha sido difícil otorgar el cuarto y el quinto puesto en esta clasificación y que igual realizando esta lista únicamente uno o dos años antes, No Code estaría en cuarta posición. Un álbum donde se entienden las opiniones polarizantes ya que es fácil de comprender el rechazo de muchos de los seguidores de toda su vida, aquellos que esperaban una continuación del sonido grunge tan característico de sus inicios. Pero no: No Code es otra cosa siendo a la misma vez 100% Pearl Jam. Más cerca de Neil Young que nunca y con un afán experimental que ya estaba en desarrollo en Vitalogy, los de Seattle llevan su lucha contra el mundo de la explosión rabiosa de Vs y Vitalogy a una búsqueda sobre quiénes quieren ser y cómo quieren ser como grupo en la industria musical. Un álbum muy valioso, de grandes momentos al que únicamente le pesa perder cierto enfoque una vez llegados a sus minutos finales.


Dándole una puntuación numérica, es un notable alto claro. Entre un ocho y un ocho y medio.


MEJOR CANCIÓN DEL ÁLBUM


Hay varios temas que nos podrían poner en dificultades a la hora de escoger únicamente uno: Red Mosquito, Smile, Off He Goes o Present Tense tienen total derecho a sentirse parte de la leyenda del grupo. Aquí nos vamos a quedar con In My Tree, uno de los momentos de No Code que mejor aúnan la mayor experimentación buscada con el sonido propio de Pearl Jam, con Irons y Vedder cabalgando por encima de nuestras cabezas en un emocionante viaje lleno de intensidad. Una joya perfecta de principio a fin.





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