• Marcos Alcaraz

Un repaso a... Pearl Jam: 6- Pearl Jam (2006)

Seguimos con nuestro repaso a la discografía de Pearl Jam de su peor al mejor disco. Hoy nos toca el álbum que supuso la resurrección parcial del grupo tras una serie de baches comerciales: Pearl Jam, disco homónimo más conocido como el aguacate (avocado en inglés) por su portada, suponía un regreso a las influencias más básicas del grupo.


Por si te los perdiste, aquí tienes los repasos anteriores.


10- Lightning Bolt

9- Backspacer

8- Riot Act

7- Binaural



PEARL JAM: RECUPERANDO LA ENERGÍA PERDIDA


Echando vista atrás, no habíamos dejado a Pearl Jam precisamente en su mejor momento. Ni Binaural ni tampoco Riot Act habían funcionado en ventas, como tampoco para una crítica que consideró al primero un fracaso y al segundo un álbum menor. Las heridas de Roskilde estaban recientes; y por si fuera poco la polémica con Bushleaguer y con su teatral representación en los directos de la gira, con esas caretas de George W. Bush, puso a muchos americanos de pro en su contra. También les confirmó a ellos mismos como banda política, posición de la que no renegaron e incluso confirmaron cuando se sumaron a la gira musical Vote For Change, donde se animaba a los estadounidenses a votar en las elecciones en contra de Bush. En dicha gira Pearl Jam coincidieron con su querido Neil Young como también con artistas como Ben Harper, My Morning Jacket, R.E.M o Bruce Springsteen, importantes estos dos últimos para el cambio de sonido que está por llegar.


Lo cierto es que estos conciertos no sirvieron de mucho: Bush fue reelegido en 2004 y la gira no sirvió para cambiar absolutamente nada, lo que desesperó al grupo, quien a pesar de haber participado en la medida de lo posible no había conseguido sus interés de cambiar la sociedad. Con esta rabia acumulada y tras el parón más largo en su carrera, Pearl Jam entraron al estudio en 2005, tres años después de la publicación de Riot Act y con un cambio de discográfica entre medias. Sus componentes llegaron al estudio sin canciones más o menos diseñadas, únicamente con riffs: algo que no ocurría desde que realizaron Vs en 1993. Y se nota, vaya que sí que nota.





Se nota principalmente en que esa rabia les dio energías, como han comentado alguno de sus miembros (el mismo Ament señala: “nos sentíamos frescos y enérgicos, y nos comunicamos mejor que nunca”), y componer a partir de riffs sueltos les llevó a una escritura más simple y directa que en anteriores álbumes, debido a que en una búsqueda por volver a encontrar la senda adecuada, el grupo decidió rebuscar en sus propios inicios. Esto provoca que sea en este álbum homónimo donde más fácil es encontrar las influencias naturales de Pearl Jam: en dicho retroceso a sus primeros pasos encontraron a los grupos que les habían marcado tanto antes como ahora. Es fácil constatar en este disco en qué momento suenan al estilo The Who, dónde se acercan más a los Ramones o cuándo quieren apropiarse del sonido de Bruce Springsteen, influencia tardía pero clave en la última época de la banda. Todo ello sin dejar de sonar a ellos mismos aunque apartando un par de capas de habitual grandilocuencia, diseñando un trabajo más fresco y directo de lo que nos tenían acostumbrados, cerca por momentos del hard rock y despojados del afán experimental de sus últimas obras.


Este retorno a los inicios no es realmente tal. Aunque recupere energía, Pearl Jam no se acercan ni remotamente al sonido de Ten. De hecho podríamos considerar al aguacate como el primer álbum acomodado de Pearl Jam, ya establecidos como grupo de rock “para padres” y cada vez más cerca del rock de estadios propio del ya citado anteriormente Springsteen. Pero sí que recuperaron cierto empuje, lo cual fue celebrado por sus seguidores e incluso se redimieron para una crítica que siempre les ha mirado por encima. Pearl Jam disco fue número dos en ventas en Estados Unidos, cifra que no se daba desde 1998, e incluso su single principal, World Wide Suicide, tuvo una recepción en listas que no tenían desde No Code. Un álbum bien valorado que no fue la resurrección completa que algunos creyeron ver, ni tampoco está para colocarlo a la altura de lo más granado de la banda, pero que visto con perspectiva es uno de los trabajos mejor acabados de los Pearl Jam adultos. Y con un motivo de celebración para sus seguidores que acusaron notablemente en Binaural y Riot Act: parecía a esas alturas que se les había olvidado, pero en este aguacate vuelven a tener mano para tratar los temas acelerados.


Como último apunte, si bien Eddie Vedder nunca ha dejado de ser profesional como cantante y como líder del grupo, buena parte de la responsabilidad del repunte de nivel en este aguacate corre a cargo de su interpretación vocal, ya que el aguacate recupera al Vedder rabioso de sus inicios, alejado de los tonos fríos de Riot Act. También quien sobresale favorecido por estar en un álbum de guitarras es Mike McCready, que tendrá algunos de sus momentos más álgidos en estudio.



"EL AGUACATE", TEMA A TEMA


La viva demostración de su recuperación para los temas rápidos en este rescate de viejas influencias de la banda como Ramones, The Who o incluso AC/DC se puede constatar en el primer segundo del álbum: no se puede empezar mejor un disco de Pearl Jam que con un cañonazo de la altura de Life Wasted. A estas alturas de repaso, y aunque lo mejor está por llegar, es el comienzo más redondo que hayamos tratado hasta ahora, un pildorazo de hard-rock con las guitarras más crudas que podamos recordarles en el nuevo milenio y con un estribillo ganador que llega a las más altas cotas musicales cuando se cruza con el solo ascendente de un McCready desatado. La última gran aportación compositiva de Stone Gossard a la banda, una absoluta joya y uno de los puntos álgidos de este aguacate.





La fiesta continúa con el single principal, World Wide Suicide, con una de las letras más políticas del álbum donde cargan contra la guerra de Irak y por ende contra la administración Bush, en una pieza que mantiene el ritmo acelerado con Vedder liderando un estribillo que en otras manos sería plano y que aquí se convierte en uno de los momentos más coreables. Aparentemente sencilla, su estupendo pre-estribillo hace de World Wide Suicide magnífica. La siguiente en el listado no mezcla tantos sonidos como su predecesora: Comatose es más bien una clara deudora de Spin The Black Circle sin estar, como cabía de esperar, a esa altura: más no por ello es un tema intrascendente como apuntan muchos seguidores de la banda, y este arrebato ramoniano de dos minutos es tremendamente disfrutable. Muchos le culpan de ser la primera, y por tanto responsable, de todas las canciones punk-rock simple sin gracia que han metido en cada álbum posterior. Injusto: ojalá todas ellas estuvieran a este nivel.


El ritmo no desfallece ni por un sólo momento en este inicio de álbum: sólo hay que escuchar el inicio de Severed Hand para saber que nos encontramos frente a un caballo ganador, con esa grabación al revés que desemboca en un increscendo muy deudor de The Who para pasar a una canción a la que sólo le falta afinar un poco más en su estribillo para llegar al sobresaliente y que tiene un interesantísimo trabajo de guitarras, con McCready cabalgando por encima de uno de los puntos más enérgicos del conjunto. Quien sí que está de sobresaliente es Matt Cameron es la siguiente Marker In The Sand, mezcla entre estrofa llena de rabia y un estupendo estribillo melódico que nos prepara para bajar revoluciones a partir de este punto.


Como ya hemos señalado, en este álbum retornan a las viejas influencias como Ramones o The Who. Aunque no es una referencia esencial para entender el sonido del grupo, en este caso también vuelven a los Beatles como demuestra Parachutes, de las más discutidas del trabajo ya que puede levantar pasiones como rechinar: actualmente es el tercer tema más escuchado de este disco en Spotify. Puede causar rechazo a primeras dado a que cambia completamente de tercio bajando todas las revoluciones, pero le favorecen las escuchas. Al revés de lo que pueda parecer, no es un tema de Eddie Vedder, sino la segunda -descontado Wasted Reprise al ser un refrito- y última aportación de Gossard al aguacate, quien a partir de aquí va a echarse a dormir en los laureles que bien merecidamente ha ganado y dejará de ser relevante en la discografía del grupo. No deja de ser doloroso que uno de los mejores compositores de su década -y por tanto de la música rock- rinda a tan bajo nivel como lo hará Gossard en Backspacer, Lightning Bolt o Gigaton. A Parachutes le sigue una joya oculta: Unemployable, quizá influenciada por la presencia de R.E.M en la gira Vote For Change, es de lo más pop que han hecho jamás Pearl Jam, en una obra de Cameron con la ayuda de McCready que es, sencillamente, deliciosa.


Era inevitable que en algún punto llegásemos a cierto bajón de calidad: es aquí justo donde lo haremos de la mano de Big Wave, arrebato de rapidez cuando ya ha terminado la parte enérgica del álbum y con un Vedder que ha cantado sobre las olas del mar con mucho más interés que aquí. Tampoco el aroma a Bruce Springsteen que defiende Gone es de lo más granado del conjunto aún a pesar de un estribillo con cierto toque y de que el final de la canción sí está a la altura. Llega en este momento Wasted Reprise, una reformulación de Life Wasted pausada y que prepara lo que está por llegar. Muy denostada por muchos seguidores, a mi personalmente no me disgusta, quizá porque rememora una de las mejores canciones o por su poca duración.


Recuperamos empuje en otra de las gemas ocultas del conjunto: Army Reserve, de nuevo recuperando ese sonido más cercano al pop y que de nuevo recuerda a R.E.M o incluso a U2 en un riff muy deudor de The Edge y que vuela gracias a un gran trabajo de Eddie Vedder. Y aquí llegamos a la cima del álbum: buena medida de que el aguacate deje tan buen sabor de boca se debe a que cuenta con sus dos mejores canciones como las últimas de su tracklist. Come Back es para el que aquí suscribe el gran aporte final de Pearl Jam a su leyenda, la última gran composición de un grupo fascinante, de nuevo totalmente marca de la casa aunque esta vez con un deje Springsteen por parte de Vedder. Come Back roza por momentos lo mágico, lo inolvidable, con una letra cantando a la pérdida de un ser querido y que puede hacer especial daño si tienes dolor reciente. La guitarra de McCready llega incluso a sollozar con un estupendo solo que desemboca en un colosal final con Vedder completamente desgarrado, en una interpretación pasmosa. Lo cierto es que ha mantenido un gran nivel a lo largo del disco, pero aquí está especialmente superlativo.


Si bien hablábamos de que el aguacate tiene uno de los mejores inicios de álbum de Pearl Jam de sus álbumes recientes, por no decir directamente el mejor, también es el caso de su final, también el de mayor nivel que hayamos comentado hasta la fecha -que no de los que están por venir. Inside Job, quizá el tema más arriesgado del conjunto, un medio tiempo que va progresando hasta convertirse en una obra enorme, con un final soberbio al que nos lleva de la mano un McCready que, dado a que es su propia composición, sabe perfectamente como atinar.





VEREDICTO


Un álbum que nos recupera en su primera mitad a los Pearl Jam más enérgicos, a los que más se echaba en falta y que finaliza con dos canciones soberbias sólo puede ser motivo de celebración. Tal vez con un par de canciones más arriesgadas en su cara b estaríamos hablando del definitivo regreso de la banda a su mejor nivel, pero cierto trato conservador en la composición hace que no llegue a semejantes cotas. No pasa nada, pues aún así hablamos de su mejor trabajo en este siglo y un trabajo notable, que ya es mucho para un grupo que ya ha dado razones suficientes para no necesitar demostrar nada más.


Como valoración numérica, estamos entre el siete y medio y el ocho.


MEJOR CANCIÓN DEL ÁLBUM


Como ya hemos hablado, está la cosa entre la inicial Life Wasted y las dos últimas canciones del álbum. Pero en cuanto a dar el primer puesto no tengo ninguna duda de que debería ser para Come Back, que como ya he referido antes es para mí la última gran obra maestra de un grupo que no ha entregado pocas precisamente. Una canción superlativa que nunca se desgasta y que encima supera sus propios límites cuando la interpretan en directo. Siempre fue mi favorita en el homónimo, pero una vez la escuché después de tener una pérdida vital importante ha pasado a otro nivel, ya que fue la canción que destapó todas las lágrimas que me habían quedado guardadas antes. Conozco muy pocos grupos que tengan la capacidad para emocionar con la que cuentan Pearl Jam y Come Back es un fiel reflejo de a qué grado pueden llegar a poner la carne de gallina.





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