• Marcos Alcaraz

Un repaso a... Pearl Jam: 8- Riot Act (2002)

Continuamos repasando la discografía de Pearl Jam de su peor al mejor disco. Esta es la tercera entrega después de que hayamos repasado:

10- Lightning Bolt

9- Backspacer

Ahora el octavo álbum en nuestro repaso se trata de Riot Act, un álbum que trajo polémica y que no podemos entender sin la tragedia de Roskilde, de la que vamos a hablar a continuación.


RIOT ACT: EL HERMANO DE BINAURAL QUE NACIÓ BAJO LA TRAGEDIA



Repasar Riot Act es imposible sin tener en cuenta tanto a Roskilde como al mismo 11-S. Hablamos de un trabajo marcado por llegar después del momento más difícil para el grupo en toda su carrera: el 30 de junio del año 2000 una avalancha presiona las primeras filas de su concierto en el festival Roskilde de Copenhague provocando la muerte de nueve personas. En los siguientes dos meses el grupo se verá metido en una maraña de interrogatorios para saber cómo ha ocurrido semejante desgracia. En el parlamento danés se llega a discutir si Pearl Jam son “moralmente responsables” del accidente. Muchas cosas cambiarían a partir de aquí: en el primer concierto después de la tragedia, varias letras cambian para reflejar el sentir de sus cinco integrantes, destrozados por la situación. Riot Act nacerá en buena medida de ese sentir, y en temas como Love Boat Captain podremos escuchar a Vedder cantar sobre los nueve fallecidos, como también hará en Arc, construida en base a nueve loops vocales del cantante en su honor.


Tampoco es un álbum que se entendería sin tener en cuenta a los Estados Unidos que se abrían paso después del 11-S. Pearl Jam siempre han sido un grupo con cierta mirada política, cosa que muchos parecieron descubrir con este lanzamiento y que causó en una gran polémica: la primera vez que tocaron en directo la canción Bushleaguer, Eddie Vedder se puso una máscara de George Bush. Y las siguientes demostró que ese teatrillo no iba a ser cosa de un día, repitiendo el gesto en cada concierto, incluso jugando con él como cuando hizo el moonwalk con ella puesta. Como suele pasar en estos casos en Estados Unidos, la ultraderecha mediática puso el foco en Pearl Jam, les acusó de antipatriotas, señaló que algunos de sus seguidores se marchaban cuando empezaba ese sainete… Y la cosa se desmadra: en Nassau nada más empezar Bushleaguer el público empieza a abuchear a la banda. “Recuerdo que había un bombero en primera fila señalándonos su placa, como diciendo que le habíamos traicionado”, rememora McCready de aquella noche. Vedder intentaba exponer su visión política al respetable mientras éste le respondía con gritos de “USA USA”. Desde entonces la gira siempre tuvo un cariz polémico.


Tampoco es que podamos considerar a Riot Act un álbum más político que el resto de la banda cuando realmente la pérdida o la búsqueda del yo propio son sus temas principales. Y tampoco es que podamos considerar a Bushleaguer como un tema para utilizar contra la administración Bush ya que no dejamos de hablar de un tema paródico algo insulso. Era en directo cuando pasaba al blanco y negro, al “o estás con Bush o estás con Pearl Jam”.


Y volviendo a lo únicamente musical, Riot Act es junto a Binaural los dos álbumes donde empezó a considerarse que Pearl Jam no vivía sus mejores momentos. Si el anterior -que ya trataremos aquí, de hecho es el siguiente en la lista- nacía del bloqueo creativo de la banda, aquí el proceso compositivo fue bastante grupal, con Vedder buscando compartir la batuta dando pie a todos ellos por igual. Eso no hace que se diferencie mucho de Binaural, siendo dos discos de sonido muy similar: continuamos con los Pearl Jam más experimentales y oscuros que siguen la senda marcada en Yield como una banda más compleja y madura.


El problema es que ese camino parece tener cada vez menos recorrido. Riot Act es un álbum al que le mata su irregularidad, contando con grandes momentos propios de la banda intercalados con otros nada inspirados y que en una visión a grosso modo, suelen ser los temas acelerados del conjunto los que funcionan con menos salero, como si hubiesen olvidado la fórmula para realizarlos. Sin embargo suele funcionar más cuando más intenta ahondar en la experimentación y en el art rock, como vamos a ver en el repaso canción a canción. Esta forma de rizar su propio rizo tanto en este trabajo como el anterior marcaría un camino en su carrera que romperían en su siguiente trabajo, el homónimo, desandando la marcha y volviendo a sus raíces. Pero no adelantemos acontecimientos…


Por último, señalar que en Riot Act se une a la banda Kenneth “Boom” Gaspar, teclista que permanecerá en el grupo desde entonces al que Vedder conoce en un retiro espiritual Hawai y con el que compondrá Love Boat Captain.




RIOT ACT, TEMA A TEMA

Can’t Keep es un inicio que busca recuperar esa senda más artística del grupo y que tiene ciertos ecos de la Sometimes que daba comienzo al No Code. Si bien la melodía no es tan inspirada como aquella, la interpretación sí que nos muestra a un grupo en plena madurez: cómo la voz de Vedder y la batería de Cameron pasan por encima del atrapante sonido de las guitarras la convierte en un inicio muy sugerente. Y cómo también sucedía en No Code, la calma sucede a la tormenta: guitarras distorsionadas nos hacen llegar uno de los principales adelantos de Riot Act en Save You, su single más acelerado y cien por cien propio de la banda, que se eleva gracias a un gran trabajo vocal de Vedder, que con su forma de atacar el estribillo da un mayor empaque a uno de los mejores temas del conjunto.


Como decíamos antes, la tragedia de Roskilde marca la concepción del álbum y de ese modo llegamos a Love Boat Captain, tema que Vedder crea en un retiro espiritual en Hawai. Buscando la paz y tranquilidad después de meses tormentosos, el cantante conoció al teclista Boom Gaspar y entre ambos sacaron un primer esbozo de once minutos. No versa al completo sobre aquellos nueve fallecidos pero sí que los tiene en cuenta en una preciosa pieza muy emotiva. También decíamos antes que hablábamos de un trabajo bastante irregular y llega el primer momento de demostrarlo: después de un muy interesante inicio, Cropduster es la primera piedrita de Riot Act, obra de un Matt Cameron que como buen batería compositor crea obras de ritmos extraños y difíciles de seguir. Que Vedder sea capaz de dar sentido al estribillo impresiona. Con todo tiene buenos momentos gracias a Eddie y a su final. Menos calidad tiene la siguiente Ghost, de estribillo y estrofa demasiado corriente: un tema de Jeff Ament nada inspirado.


Y cuando todo parece desvanecerse, llega uno de los momentos cumbres de Riot Act, ese himno a la individualidad llamado I Am Mine de mimbres folclóricos en sus guitarras y de muy emocionante estribillo que cabalga sobre los lomos de un Vedder que sabe muy bien hacer funcionar este tipo de temas. Magnífico momento y sin duda alguna de las cumbres de Pearl Jam en este nuevo milenio. Menos funciona Thumbing My Way, que aunque apreciable no deja de ser uno de esos temas que le salen como churros a Vedder y que hará mejor -y también peor- en otras ocasiones. Pese a todo es un tema querido por parte de un público que aprecia más este lado de Pearl Jam que explota al ukelele de su cantante y que se haría notorio en Backspacer o Lightning Bolt como ya hablamos en nuestro repaso.




Alcanzamos otra cumbre y esta no puedo tratarla sin recurrir a lo personal, pues esta You Are es uno de mis temas favoritos no ya del disco sino de su carrera y que es un claro ejemplo de lo bien que les sienta salir de la zona de comfort. Pieza extraña, de ritmo casi funky pero a la vez seductor, de tono entrecortado propio de composición de Matt Cameron pero siempre atrayente, con la mejor interpretación vocal de Vedder del álbum y con un sonido tan peculiar que la hace única en su discografía. Una absoluta obra maestra que es sin duda la gema escondida de Riot Act y que da muchos mimbres a un disco que a partir de este punto va a estar necesitado de ellos.


Llegar de una canción tan vibrante como You Are y saltar a una posible cara-b que se ha metido en el resultado final sin saber bien por qué causa hace que todavía la diferencia de calidad sea más palpable. Get Right no está mal, su estribillo tiene gracia y si llegas con la euforia del momento antes vivido igual la aprecias con más ganas, pero no deja de ser una clara candidata a descarte. Al menos el solo de McCready la levanta un poco antes de llegar a un claro quiero-y-no-puedo llamado Green Disease que intenta retomar la fórmula de No Code y Yield sin mucho acierto. El estribillo está en otra liga o incluso en otro deporte respecto a la estrofa. Dura poco, menos que la siguiente Help Help que es uno de los momentos más denostados de Riot Act y dónde más se incide en esa experimentación. Sin embargo he de decir que para mí gusto aquí salió bien: es un tema que juega con el feísmo y la atonalidad y que puede pillar a contracorriente, pero que gana una vez decides jugar con él en las escuchas. El juego de las guitarras en su estribillo me parece uno de los momentos más interesantes de este álbum.


Ese afán experimental toca en hueso en la polémica Bu$hleaguer: la canción que tanta repercusión causó tiene más ruido que nueces. Un speech satírico sobre una base construida a partir de tres segmentos muy diferenciados entre sí que no son precisamente inspirados. Si se quita la crítica a Bush aquí no queda nada que rascar. Más interesante es ½ Full, que rememora sonidos del No Code -en concreto a Red Mosquito- con instrumentaciones con ecos de Neil Young y un gran trabajo de McCready y Gossard a la guitarra. Y si también aparcamos el homenaje a los de Roskilde, poco queda del interludio Arc, aunque sirve como introducción al final del disco, uno de los más curiosos dentro de un grupo que suele arriesgar al término de sus trabajos. All Or None reincide en la experimentación del propio álbum mezclándolo con ese sonido tan característico propio y deudor de Neil Young donde lo mejor es un espectacular solo de McCready que enrabieta que vaya desapareciendo en fade out cuando está siendo lo mejor.


VEREDICTO

Hablamos de los Pearl Jam más experimentales y que más pasos diferentes quieren dar en su camino, eso les lleva a que unos pasos sean más acertados que otros. Como ya hemos apuntado, Riot Act continúa una ruta por la experimentación y por un trato más oscuro de los temas que ya quedaba bien marcada en Binaural y del que echarían marcha atrás en el siguiente trabajo. Y este camino es irregular, teniendo momentos que son una medianía para el nivel al que nos han tenido habituados. Sin embargo, al revés de los dos trabajos que hemos valorado hasta ahora -Lightning Bolt y Backspacer- aquí la cosa empieza a ponerse seria y empezamos a encontrar grandes momentos del grupo, con temas que nos muestran el potencial de los que son definitivamente uno de los mejores grupos de los últimos 30 años.


Con todo, Riot Act no deja de ser de momentos -estupendos, pero finalmente momentos. Nuestra valoración numérica está por encima del seis, incluso puede que en el seis y medio. Con menos temas -especialmente en la recta final- y dando una vueltilla a los temas más acelerados estaríamos hablando de otra cosa.


MEJOR CANCIÓN DEL ÁLBUM

Los temas más destacados del conjunto son Save You, Love Boat Captain y especialmente I Am Mine y You Are. I Am Mine es una de las muchas muestras de pieza típica de Pearl Jam y qué nos muestra que creando este tipo de canción no tienen rival, pero el mayor atrevimiento de You Are me hace inclinarme por ella, ya que es algo completamente diferente a todo lo que nos habían entregado e incluso diferente a todo lo que está por llegar.





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