• Marcos Alcaraz

Un repaso a... Pearl Jam: 9 - Backspacer

Seguimos con nuestro repaso a Pearl Jam de su peor disco al mejor. Después de nuestra valoración a Lightning Bolt como peor álbum de la banda, el siguiente que toca es Backspacer (2009)



Podría decirse que la discografía de Pearl Jam había regresado a su punto de partida con su disco homónimo en 2006, que suponía una regresión a un sonido más propio de mediados y finales de los noventa después de alargar la cuerda en Binaural y Riot Act. Ver cuál sería su siguiente paso era de interés: si seguirían por esa senda abierta o sin embargo buscarían otros lugares menos concurridos. Y en la búsqueda de algo diferente, el grupo recurrió al productor Brendan O’Brien.


No se entiende la carrera de Brendan O’ Brien sin su afiliación a Pearl Jam. Los dos primeros álbumes que mezcló en su carrera fue el debut de los de Seattle y el proyecto conjunto a Soundgarden de Temple Of The Dog: posteriormente pasaría a ser el productor de los siguientes cuatro trabajos de la banda. Su carrera empezó a destacar en ese momento y pasó a ser responsable de importantes trabajados de Stone Temple Pilots, Red Hot Chili Peppers, de casi la carrera íntegra de Rage Against The Machine o de casi todos los álbumes de Bruce Springsteen en el nuevo siglo. Sin embargo, aún estando siempre presente, no había producido ningún álbum de Pearl Jam en el nuevo milenio, limitándose a mezclar Binaural y Riot Act y no participar de manera alguna en el homónimo. Pero esta vez está de vuelta.


Una de las cosas que más valoran de los últimos años de la carrera de Brendan O’Brien es justamente su trabajo con Bruce Springsteen. Es por eso por lo que por vez primera en su unión la banda va a dar plenos poderes a O’Brien a la hora de confeccionar el álbum. Y O’Brien tiene claro cuál es el camino a seguir y no es otro que repetir la fórmula que le ha funcionado con el Boss: para mantener la vigencia de la música de Pearl Jam en el año 2009 hay que llevar al grupo a un sonido más radiable y accesible. De este modo, las ideas aparecidas en el estudio deben obedecer a esta razón y por tanto se acorta su minutaje para acoplarse de manera más idónea a esta idea, además de dar prioridad a aquellas de sonido más amigable.


Debemos empezar nuestro repaso admitiendo que la idea de O’Brien tuvo cierto éxito dado que Backspacer funcionó en listas como no lo hacía ningún otro disco del grupo desde allá por tiempos de No Code, incluso sirvió para que llegaran nuevos seguidores de una generación distinta a la habitual gracias a sus dos singles principales -aunque especialmente por lo bien que funcionó entre el público joven su nuevo tema Just Breathe. Sin embargo aquí hemos venido a valorar la calidad del álbum en concreto, y a la misma vez esa búsqueda de accesibilidad se lleva por delante las posibilidades de encontrarnos ante una obra notable. Dos de las decisiones de O’Brien destacan partes de Backspacer pero también ahoga a las otras: el breve minutaje impide el recorrido de alguna de sus canciones, y la omnipresencia de Eddie Vedder en cada momento provoca que sea lo menos interesante instrumentalmente que se haya realizado hasta esa fecha. La producción escogida, algo espesa y de claros tintes pop, esconde a todos los instrumentos por debajo de la línea vocal, lo que provoca que Backspacer sea más que nunca un trabajo de Eddie Vedder y compañía más que de Pearl Jam en su totalidad.


Backspacer se inicia con Gonna See My Friend que marca la pauta de cómo serán las canciones más aceleradas del conjunto: una pieza corta y breve, mezclando los riffs de The Who con los Ramones -velocidad pero siempre a servicio de la capacidad melódica. Esta fórmula estará presente en varios de los temas a reseñar. Gonna See My Friend no figura entre sus mejores inicios de álbum pero sí que es un inicio competente que deja ganas de más, además de realizar una buena transición a Got Some, tan suave que da la sensación de continuar en el mismo tema. Si hemos comentado que Vedder está a menudo demasiado presente en cada segundo del disco, Got Some es un claro ejemplo de esto, incluso excediéndose en el fraseo metiendo más líneas de las necesarias, ahogando al resto de integrantes y por tanto a la misma obra.


Llegamos de ese modo al single principal, The Fixer, pieza claramente comercial que recuerda al Bruce Springsteen del nuevo siglo y que es más radiable de lo que ya nos tienen acostumbrados. De nuevo Vedder ahoga a la composición estando presente en prácticamente cada segundo de los escasos tres minutos de duración: incluso cuando entra la guitarra de Mike McCready es imperceptible por debajo del cantante. Pese a todo, muchas cosas funcionan en The Fixer, convirtiéndola en un single apreciable y de calidad. La siguiente Johnny Guitar sigue la misma tónica de las tres anteriores: menos de tres minutos de duración, melódica, Vedder por encima de cada instrumento… solo que en este caso con menor inspiración y un fallido no-estribillo que aplaca la capacidad del riff principal.




Después de cuatro temas a piñón fijo rondando los tres minutos cada una, llega el momento de cambiar de aires en Just Breathe, tema cien por cien Eddie Vedder que bebe mucho de su trabajo en la banda sonora de Hacia Rutas Salvajes y parte incluso de una idea instrumental en barbecho de esa época que se reutiliza aquí. Just Breathe es eminentemente Vedder y podría ser un tema en solitario suyo a la perfección, pero lanzada bajo el nombre de Pearl Jam se ha convertido en un pequeño himno del grupo para las nuevas generaciones que han llegado a la banda. No en vano es una bonita melodía que perdura en tu cabeza tiempo después de acabar la escucha de Backspacer, así que tampoco es descabellado considerarla uno de los momentos más inspirados de éste. No es para considerarla a la altura de de los clásicos de la banda pero es tangible su capacidad para agradar a un público más extenso que el habitual.


Tanto Amongst The Waves como Unthought The Known cuentan con la desventaja de la propia propuesta de Brendan O’ Brien: tal vez encontradas en un disco menos directo que este serían considerablemente mejores. Ambas piden a gritos como mínimo medio minuto más de duración. Amongst The Waves cuenta con un estribillo a la altura de la leyenda, quizá la última gran aportación compositiva de Stone Gossard. La guitarra de McCready al fin aparece entre las sofocantes capas de producción, aunque simplemente será un rato leve. Y cuando todo pide dejarse llevar y seguir disfrutando del viaje, todo acaba. Unthought Known es todavía más flagrante: tanto la estrofa como el estribillo en ese tono ascendente son perfectos, curiosamente cuando más cerca están de un tema totalmente marca de la casa, fácilmente intercambiable en cualquiera de sus álbumes precedentes. El viaje está siendo maravilloso, todos están engrasados, cada uno perfecto en su papel y dejando aire a cada uno a crecer junto a la canción. Y cuando te das cuenta de que has llegado a tu destino mucho antes de tiempo da un poco de rabia.


Con todo hemos pasado el mejor momento de Backspacer en estos últimos tres temas, volviendo al punk-rock accesible y facilón en Supersonic, que muchos seguidores del grupo que conozco aborrecen. A mí entender no se merece tanta crítica por mucha falta de ambición que tenga, incluso me parece que cuenta con un estribillo inspirado. Recuerda a Comatose de su disco anterior, sin estar tampoco a la altura de esta, pero es resultona y agradable, y para nada el momento más bajo -ese justamente llega ahora. Los intentos de abrazar un sonido más accesible tocan el techo en Speed Of Sound, por momentos tan almibarada que puede llegar a resultar indigesta. La posterior Force Of Nature es la única composición completa de Mike McCready del álbum, lo cual resulta curioso ya que llega de ofrecer varias de las mejores composiciones del aguacate y en el posterior Lightning Bolt también será importante escribiendo sus dos primeros singles. Aquí sin embargo no da por la tecla en un tema no muy inspirado y ahogado en su propia producción. Cerramos con The End, la otra composición completamente Eddie vedder que luce, huele y se siente como un descarte de su trabajo en solitario. Es un buen tema, pero resulta curioso que lo más alejado de la propuesta principal de Backspacer es justamente lo más destacado y lo que más oxigena el resultado final.


VEREDICTO


Se agradece cierto intento en realizar un disco de Pearl Jam diferente a lo que venía siendo la tónica habitual en los últimos trabajos, pero al final el tratamiento de las canciones para facilitar su accesibilidad buscando un tono más simple y directo acaba siendo conservador y fagocitando las posibilidades de algunas composiciones que tenían buen recorrido, como es el caso del tramo central con Amongst The Waves o Unthought Known que con otro trato tendrían visas de ser finalmente clásicos de la banda. Con todo, el conservadurismo facilita también que nada chirríe en demasía ni moleste, siendo un disco finalmente apreciable, con algunos buenos momentos y que se valorará más por aquellos que aprecian su parte más comercial.

Calificado numéricamente estaría unas décimas por encima del seis. Sin llegar al seis y medio.


MEJOR CANCIÓN DEL DISCO


Como ya hemos mencionado el trayecto central de Backspacer es sin duda el más inspirado del conjunto aún a pesar de recibir palos por parte de su propia producción. Tanto Just Breathe como también Amongst The Waves podrían ser consideradas como tal, pero voy a escoger Unthought Known como la destacada ya que tiene mimbres para estar a la altura de sus propios clásicos y recuerda qué es lo mejor que saben hacer.





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