• Marcos Alcaraz

Un repaso a... Queens Of The Stone Age: 3- Like Clockwork (2013)

Continuamos con nuestro repaso a la discografía de Queens Of The Stone Age de su peor álbum (por así decirlo) al mejor. Hoy por fin entramos en nuestro pódium, quien abre los tres mejores trabajos de la banda, aquellos discos sobresalientes del que sin duda es uno de los grupos rock más importantes de las dos últimas décadas. Y ese no podía ser otro que :..Like Clockwork, su mayor éxito desde Songs For The Deaf, su largo más indispensable desde aquel y que ha servido para influenciar a toda una generación.


Por si acaso te los perdiste, aquí están los cuatro discos que hemos reseñado hasta ahora de Queens Of The Stone Age (más Them Crooked Vultures), siguiendo nuestro repaso de su peor a su mejor álbum:

7- Lullabies To Paralyze

6- Era Vulgaris

5- Villains

4 y 1/2 - Them Crooked Vultures

3. Queens Of The Stone Age


....LIKE CLOCKWORK: EL FINAL DEL CAMINO DE JOSH HOMME


Si nos atenemos a la distancia en el tiempo entre álbumes de Queens Of The Stone Age sin tener en cuenta el proyecto Them Crooked Vultures de entre medias, entre la última publicación del grupo conocida hasta esa fecha y el disco que hoy vamos a reseñar hay unos seis años de diferencia: una diferencia abismal para un grupo que podríamos considerar “joven” y que pocos ejemplos semejantes tiene entre sus coetáneos. Tampoco es que Josh Homme y compañía permanecieran escondidos durante ese tiempo: al fin y al cabo en 2009 vio la luz el álbum del supergrupo formado por Dave Grohl, John Paul Jones y el propio Homme, y su gira de presentación se alargó hasta el año siguiente.


La intención era meterse en el estudio para sacar algo en 2011. O eso era, al menos, la intención. Pero según contó Josh Homme, en 2011 tuvo una operación de rodilla que se complicó, provocando que pasara primero 14 días en el hospital y después cuatro meses completos de recaídas y recuperaciones: “Me desperté y un médico me dijo: ‘Mierda, casi te perdemos’ No pude levantarme en cuatro meses. Cuando lo hice, ni sabía qué demonios estaba ocurriendo”. Esa es la versión oficial, al menos hasta 2016, donde Josh Homme decidió quitarse la careta y admitir que en realidad había tenido un problema serio con las drogas. Sea como sea, este período de letargo sumergió a Homme en una depresión profunda, de la que sus compañeros intentaron sacarlo animándole a reunirse con ellos en el estudio. La verdad es que Homme no estaba con demasiadas ganas ni con la suficiente concentración.


Intentando que vuelvan las musas de la inspiración después de esa mala etapa, la banda decide salir de gira ofreciendo en su repertorio su álbum debut de forma íntegra, lo que les embarca en una gira veraniega donde comienzan ofreciendo ese disco para al final dedicarse a tocar sus éxitos -lo cual fue bienvenido por mi parte, les vi en esa época en el Azkena Rock de Vitoria y era mi primera vez. Esperaban que regresar a las raíces que les dieron forma recuperando las primeras obras del grupo recuperaría la iluminación para la composición, pero Homme no estaba preparado para ofrecer un álbum de Queens Of The Stone Age “al uso”. Tras ese intento fracasado, Homme descubrió lo que daría forma ...Like Clockwork: no tenía que evadir la depresión para componer, sino sumergirse en ella para encontrar el camino.


Si ya bien desde Lullabies To Paralyze el proyecto había vuelto a ser de Josh Homme, nunca hasta la fecha en Queens Of The Stone Age hemos encontrado un trabajo tan personal de su cantante y guitarra como este ...Like Clockwork. Debió de ser tan propio que incluso provocó diferencias creativas en el estudio, de lo cual se produjo la marcha de Joey Castillo, una despedida que todavía no tiene una versión oficial completa más allá de esas diferencias que alegaron tanto uno como otro. En todo caso, dada cuenta de que el tiempo apremiaba, Homme ni se molesta en buscar a otro batería -aunque al final lo acaba encontrando, pues Jon Theodore, quien será batería en la gira y en Villains, aparece por la última canción de ...Like Clockwork- y se limita a llamar a su buen amigo Dave Grohl para que realice las partes que faltan por grabar. Castillo será quien esté a las baquetas en Keep Your Eyes Peeled, I Sat By The Ocean, The Vampire Of Time And Memory y Kalopsia; Grohl será pues del resto.


La necesidad de largar y expandir sus propios demonios íntimos arrastrando el trabajo a lo más personal posible provocará que Homme busque más colaboradores de lo habitual que consigan expandir el sonido que quería extraer de sus entrañas. Así, en tan solo este trabajo, encontraremos a su ya amigo Alex Turner de Arctic Monkeys en If I Had A Tail; Jake Shears de Scissor Sisters en Keep Your Eyes Peeled; el DJ James Lavelle en los arreglos generales del tema homónimo; Trent Reznor echando una mano en Kalopsia; incluso Elton John en Fairweather Friends, un Elton que se agregó al proyecto llamando al propio Homme un día cualquiera de la grabación afirmando que para su nuevo trabajo “necesitaban una reina de verdad”.


Y ...Like Clockwork estimulará dos regresos efímeros: Lanegan nunca se había terminado de marchar, aunque en Era Vulgaris se había limitado a tocar la armónica en River On The Road: aquí hará coros en If I Had A Tail y ayudará en la composición de Fairweather Friends. Y el bueno de Nick Oliveri, ya estabilizada su relación con Homme, después de enterarse que Grohl volvía al grupo como en los buenos viejos tiempos se ofreció como bajista, ofrecimiento del que Josh Homme pasó de manera olímpica, prefiriendo al recién incorporado Michael Shuman. De todos modos, Oliveri hará coros en If I Had A Tail, siendo esta la canción que reúna de nuevo al propio Oliveri, a Mark Lanegan, Josh Homme y Dave Grohl once años después de Songs For The Deaf.


Tras una buena labor de marketing del disco ofreciendo extractos de sus temas en vídeos que contaban una historia animada, y jugando bien con la expectación generada, ...Like Clockwork salió al mercado el tres de junio de 2013, convirtiéndose en su álbum más exitoso desde el ya lejano (en el tiempo) Songs For The Deaf, siendo de hecho el único número uno en la lista Billboard que hayan cosechado. La crítica se volcó con este último trabajo, ofreciendo unos elogios que no se recibían desde las ya citadas canciones para el sordo. Hay que apuntar que, sin embargo, ...Like Clockwork era el trabajo hasta la fecha más rupturista con los antiguos seguidores del grupo, quienes ya habían visto cómo se habían desentendido Homme y compañía primero de la banda mater Kyuss y después del propio stoner rock en sí. En sí es el trabajo más accesible de Queens Of The Stone Age para el gran público, no en vano ensancharon su círculo de seguidores convirtiéndose en un cabeza de cartel habitual en festivales más allá del circuito rockero-metalero que se podría esperar de ellos en un primer momento.


Aunque nos encontremos un tanto alejados del stoner rock primigenio y ante el proyecto más personal de Josh Homme, hay que señalar que ...Like Clockwork es sin duda un álbum repleto de puro, clásico e inmaculado rock. Como es obvio nos encontramos la referencia Cream que tanto han desarrollado desde Lullabies To Paralyze, pero la alargada sombra que rodea todo este proyecto tiene el nombre de David Bowie, siendo clamorosa en piezas como The Vampyre Of Time And Memory, If I Had A Tail o Kalopsia. El resto de influencias son las habituales, aunque podemos encontrar pequeñas pinceladas de lo que aprendió Homme produciendo a Arctic Monkeys en Humbug (2009): siempre hemos considerado la influencia de QOTSA en Alex Turner y compañía, pero hay algo correlativo en esa unión que va más allá de un intercambio de discos entre Black Sabbath y Richard Hawley. No en vano, el sonido de la banda se tornó más accesible desde que se entrelazaron entre sí.


Entrando a valorar la calidad del propio ...Like Clockwork, nos encontramos ante uno de los trabajos más cohesionados de la historia de Queens Of The Stone, y que sea tan compacto va mucho más allá de ser también el más corto hasta la fecha. Diez canciones bien hiladas entre sí que se expanden ante el oyente con las sucesivas escuchas, donde nada chirría o deja de funcionar manteniendo el nivel desde que se introduce el vinilo hasta que deja de girar en su segunda cara. En sí, supone el culmen de una serie de ideas que convergen desde Lullabies To Paralyze, se desarrollaban en mayor medida en Era Vulgaris y Them Crooked Vultures y se ven culminadas aquí. Y a la misma vez, se siente como la continuación idónea del camino andado por Josh Homme desde Songs For The Deaf, en esa apertura al rock comercial que dio comienzo en aquel álbum. En su proyecto más personal hasta la fecha, Homme finaliza la búsqueda del sonido que tanto había explorado.


En definitiva, su álbum más completo desde el Songs For The Deaf y uno de los largos más relevantes de la música rock en la última década, cuya influencia ha sido determinante en la aparición de un buen número de bandas que intentan seguir el sonido aquí encontrado -un saludo a Royal Blood-, ese rock robotizado con potencia pero adaptado para las masas, quizá el último sonido genuino que haya tenido el género. La calidad de sus imitadores puede ser dudosa para más de uno, pero es normal que cuando un disco se convierte en trascendental para buena parte de una generación que se intente emular, siendo los intentos de calco de menor calidad al original en sí.



LIKE CLOCKWORK, TEMA A TEMA


Esa oscuridad que impregna todo este trabajo es palpable nada más dar comienzo este álbum, pues Keep Your Eyes Peeled es casi una rara avis ateniéndonos a su densidad casi asfixiante. Sin embargo, es a la par la mejor introducción posible para este trabajo, cuya relación con el siguiente tema se descubre con las escuchas y al que se logra dar cierto carácter sensual gracias en buena parte a su bluesero -y casi funky- riff y a una estupenda labor de bajo y batería, quienes terminarán de rubricar ese tono erótico. En otras manos, puede que estuviéramos hablando de una introducción alargada: aquí Homme logra darle carácter propio para convertirla en una bomba que amenaza continuamente por estallar y cuya mayor virtud es atrapar sin nunca terminar de hacerlo. Como hemos dicho, entrelaza con cierta sorpresa con I Sat By The Ocean, un blues rock entre Cream y Foo Fighters de carácter bailable que se ha convertido en el hit principal del disco. En el día de hoy una de las canciones más escuchadas y demandadas de la banda, siendo quizá una de sus piezas más radiofónicas. El tiempo la está convirtiendo en uno de los últimos himnos del rock aceptados por el gran público.


Lo cierto es que la secuenciación de ...Like Clockwork llama la atención en las primeras escuchas pues en un primer momento parece nunca terminar de arrancar: tras la sombría y machacona Keep Your Eyes Peeled y la bailable I Sat By The Ocean, se bajan de repente revoluciones para enfrentarnos a ese tratado sobre la depresión que es The Vampyre Of Time And Memory, balada melancólica y sentimental con una fuerte influencia de David Bowie que se aleja, para bien, del canon habitual de Queens Of The Stone Age. Una letra con la que sentirse identificado, una cadencia estupenda, un buen solo de guitarra y saber dejar el tema en el momento apropiado la convierten en una canción más que notable. Sigue la influencia de Bowie en uno de los grandes momentos de ...Like Clockwork, esa mezcla entre glam rock y funk irresistible que es If I Had A Tail, con Homme ejerciendo como un joven Duque Blanco llevando el robot rock que tanto ha explorado a una cierta catarsis. También se pueden encontrar reminiscencias de The Rolling Stones. Aquí, como hemos citado antes, se reúnen Grohl, Lanegan y Oliveri y aunque el resultado final de su unión es meramente anecdótico, se agradecen esos coros que envuelven al tema en su parte final.



Que en sí Like Clockwork pegue cierto giro estilístico no significa que haya que abandonar los estamentos clásicos de la banda, y en My God Is The Sun nos encontramos ante un ejemplo del clásico punch Queens Of The Stone Age en una pieza rápida, vibrante, con un estribillo magnífico y espoleada por un excelente trabajo de batería de Dave Grohl -qué bueno es poder contar con él-, que en su día pareció genérica y que sin embargo se ha revelado como un arquetipo perfecto de la calidad de la banda, un pequeño himno ideal para ser interpretado en directo. Mucho más que un mero gancho para los adeptos habituales de la banda y que se siente como nexo de unión entre todo el trabajo. También hay gotitas de glam rock una vez se va desarrollando, gotas más evidentes en Kalopsia, con colaboración de Trent Reznor para acercar el tema todavía más a David Bowie, intercalando unas estrofas con cierto aire crooner y un estribillo rompedor, como si fuera una extraña canción de cuna psicodélica. Aunque de primeras llama poco la atención, es una de las más beneficiadas con las sucesivas escuchas, donde se descubre lo compacta que es en sí para jugar con tantas variaciones.


En su día todos nos pusimos de acuerdo para señalar que Fairweather Friends era la pieza que menos funcionaba del conjunto, siendo aún así un buen tema. Lo cierto es que el tiempo está señalando que infravaloramos su rock épico, esa cantidad de buenos momentos que contiene en menos de cuatro minutos, dando la impresión de haber escuchado un tema épico de mayor duración. Se notan las manos de Elton John a los teclados y en el tono grandilocuente que rebosa en cada momento. Hay ecos de Cream, de los Beatles más Abbey Road y del Elton John de Goodbye Yellow Brick Road. Y de este modo llegamos a un punto donde el álbum, después de estar siempre en un nivel notable, pega un estirón: cambio de ritmo al completo para abrirse a la pista de baile en Smooth Sailing, el tipo canción que Homme ha estado dando vueltas y vueltas en discos anteriores y que por fin consigue redondear. Un funk rock que consigue al instante hacer mover las caderas, con un riff bastante inspirado y que juega con los parámetros usuales del grupo, logrando justo el equilibrio perfecto entre la energía y vigor características de Queens Of The Stone Age con la cadencia funky. Dura cinco minutos que se pasan en un suspiro, y el interludio de guitarras es estupendo.



No hay momento para el respiro: voy adelantando que cuando hablemos de mejor canción del álbum, nos vamos a referir a I Appear Missing, así que me guardo mi descripción para entonces. Después de esos seis minutos de pura ambrosía, cerramos este viaje con la pieza homónima, una balada con un piano predominante donde Homme vuelve a mostrarnos su perspectiva melancólica y abatida donde la sombra de Bowie vuelve a echarse encima de nosotros. Aquí Josh Homme está sobresaliente en su interpretación vocal, un falsete sentido que llega al oyente y terminado de estimular por una maravillosa guitarra, realizando un solo nada virtuoso pero sí sentido y emocionante, que es como han de ser los buenos solos, los necesarios de verdad: en el momento que se mezcla con los coros ...Like Clockwork tema pasa a otro nivel. No se me ocurre mejor cierre posible para esta aproximación a los demonios personales.


VEREDICTO


Sin duda alguna uno de los álbumes más importantes del rock en los últimos tiempos, un producto perfecto para volver a enganchar a nuevas generaciones a la música de guitarras y que termina de colocar a Queens Of The Stone como una de las bandas más importantes de nuestro siglo. Más accesible que otros trabajos de su repertorio, beneficiado por la capacidad para la melodía de un Josh Homme que se libera de sus males haciéndonos partícipes de ellos. Su trabajo más compacto y cohesionado, donde todo tiene un sentido y que más se beneficia de que el oyente haga una labor de sumersión en sus melodías, letras y cambios de ritmo bien enlazados entre sí. Un trabajo sobresaliente que volvió a colocar a Queens Of The Stone Age como el modelo a seguir once años después de haber sido la referencia para una generación de músicos.


MEJOR CANCIÓN DEL ÁLBUM


Aquí volvemos a I Appear Missing, que hemos saltado del repaso para referirnos a ella aquí: hay unas cuantas canciones que podrían ser buenos contendientes (If I Had A Tail, The Vampyre Of Time And Memory, la propia Like Clockwork….) pero los seis épicos minutos de I Appear Missing, haciendo gala de un rock pesado del que muy pocas bandas son capaces de realizar. Una sucesión de buenas partes de guitarra que van mejorando hasta llegar a un impresionante solo de guitarra que se sumerge en un final que quita el hipo, donde la epicidad termina por explotar expulsando una onda que abrasa al oyente y que sirve como clímax de todo …Like Clockwork. Un viaje absoluto, la mejor parte de un trayecto ya de por sí maravilloso y que se ha convertido en una de las mejores canciones del propio repertorio de la banda.



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