• Marcos Alcaraz

Un repaso a... Queens Of The Stone Age: 4- Queens Of The Stone Age (1998)

Continuamos nuestro repaso a la discografía de Queens Of The Stone Age de su disco menos bueno al mejor. Hoy vamos con el cuarto puesto, justo el anterior al podium, aunque bien podría haber formado parte de éste. Procedemos a reseñar la no-tan-primera piedra en este camino: el debut de la banda, Queens Of The Stone Age (1998)


Por si acaso te los perdiste, aquí están los cuatro discos que hemos reseñado hasta ahora de Queens Of The Stone Age (más Them Crooked Vultures), siguiendo nuestro repaso de su peor a su mejor álbum:


7- Lullabies To Paralyze

6- Era Vulgaris

5- Villains

4 y 1/2 - Them Crooked Vultures





QUEENS OF THE STONE AGE: EL PUNTO DE PARTIDA

Es muy probable que quien esté siguiendo de manera puntual este repaso se haya llevado las manos a la cabeza al ver el debut de Queens Of The Stone fuera del podium. Lo entiendo a la perfección, aunque diré que de joven fue siempre el disco del que más despegado me sentí, cosa que se fue arreglando con el paso de los años y agradezco que el tiempo me haya puesto en mi sitio a la hora de disfrutar del que ya es un clásico del género. Sin embargo, aunque no por mucho, lo veo alejado de quienes forman el tridente perfecto de la banda. A todo aquello que no compartan esta visión les pido disculpas, por muy claro que me parezca. Dicho esto, vamos con el repaso.


No vamos a ahondar en la imponente sombra de Kyuss, banda en su día underground pese a contar con el reconocimiento de la mayoría de sus coetáneos y que el tiempo ha terminado de colocar en un pedestal entre los grupos de culto, con una importancia esencial para entender todo el movimiento del stoner rock que llegó para quedarse en la década de los 90, como así también referente de parte del revival de los setenta de los últimos 20 años. Aquella banda es fundamental para entender un estilo de música con el que Queens Of The Stone Age, y más en concreto su líder Josh Homme, lucharán por desentenderse a lo largo de esta carrera que estamos repasando, sin poder alejarse nunca del todo de aquel desierto que todo lo formó.


Como ya todos sabéis, en las filas de esa alineación que muchos pueden citar de carrerilla estaba un jovencito pelirrojo llamado Josh Homme, quien entró a la banda con 14 años y cuando se desintegró finalmente en 1995 contaba con tan solo unos 22 palos (que gente tan joven como aquella pudiera ser tan seminal en el mundo de la música siempre me ha asombrado). Todos ellos se fueron de un sitio para otro: John García a Slo Burn y después a Hermano y Unida; Brant Björk se había largado antes de Ant The Circus Leaves Town y ya estaba metido en una provechosa carrera en solitario… Y Josh Homme se juntó a Screaming Trees como guitarra en la gira que presentaba Dust (1996), mientras a la misma vez fundaba las míticas The Desert Sessions, aquellas reuniones de amigos en El Rancho De La Luna que ha reunido a artistas como Twiggy Ramirez, Ben Shepherd, Mark Lanegan, Nick Oliveri, Dave Catching, Chris Goss o incluso PJ Harvey, y que muchas de ellas han quejado recogidas en una serie de recopilatorios que en el año 2019 llegaron al undécimo volumen.


No me detendré mucho en esta parte de la historia, quizá donde más se podía escribir pero lo cual han hecho muchos otros antes que yo con un conocimiento mucho más amplio, así que vamos a realizar un breve resumen de cómo Queens Of The Stone Age. ¿Dónde surgió esta unión? Josh Homme quiso dar un paso al frente en su carrera artística y empezar su propio proyecto: ya se había pasado media gira de Screaming Trees comiéndole la oreja a su amigo Mark Lanegan para crear un nuevo grupo entre ambos mientras este seguía con Screaming Trees sin terminar de convencerle del todo, así que con la ayuda del inseparable Chris Goss decide lanzarse al vacío y crear su propia banda. En un inicio tendría el nombre de Gamma Ray, hasta que la existencia del grupo de power metal con mismo nombre obligó a Homme a cambiar al Queens Of The Stone Age final, proveniente de una broma del propio Chris Goss.



El primer material de este proyecto de Josh Homme llegaría en el EP Gamma Ray, en el que todavía mantenían el primer nombre, y ya como Queens Of The Stone Age primero en una canción suelta llamada 18 A.D. perdida en un recopilatorio con miembros Beaver y después en ese curioso EP que reunía un acto póstumo de Kyuss con el germen de la banda que aquí repasamos, donde ya se unían Homme y el batería Alfredo Hernández, quien se había único a Kyuss para And The Circus Leaves Town una vez se marchó Brant Björk.


Será Alfredo Hernández quien ayude a Homme como batería para las nuevas canciones que está empezando a preparar, siendo éste último el intérprete del resto de instrumentos: interpretará voz, guitarras, bajo, teclado y piano como así también realizará la producción junto a Joe Barressi, un yo me lo guiso y yo me lo como que ya había realizado Dave Grohl para el debut de sus Foo Fighters. El primer tema compuesto, tal y como admitió el propio Homme, fue Regular John: diez de las once canciones que compondrán el trabajo fueron grabadas en 1998 en Monkey Studios en Palm Desert, en California, mientras I Was a Teenage Hand Model fue realizada en el clásico Rancho de la Luna. Para la ocasión se regrabaron Avon, ya aparecida en una Desert Sessions, e If Only, la cual formaba parte del EP de Gamma Ray.


Queens Of The Stone Age álbum marca una brecha entre Kyuss y el proyecto: aunque el desierto siempre formará parte de Josh Homme, y esas influencias de los 70 seguirán en su camino, se aparca el lado más stoner para abrazar un espectro más amplio del rock, donde como ya sabemos aparecerán ramalazos de bandas como Cream, ZZ Top, Jimi Hendrix e incluso noventeras como Soundgarden y sus amigos Screaming Trees. En definitiva, Homme aspira a un estilo más rico y diverso, a un nivel melódico superior. Así sentará las bases de lo que desarrollará en esta amplia carrera que ahora revisamos, en un trabajo que no para de crecer con las sucesivas escuchas, donde abundan las guitarras ácidas y lisérgicas mezcladas con riff potentes y contundentes, dando a todo un ambiente hipnótico que es ampliado gracias al gran sentido melódico de Homme.


Sí que es cierto que este trabajo será más monotemático que sus sucesores, de visión más amplia gracias al espectro que abrirá la incorporación de Nick Oliveri o, en menor medida, de Mark Lanegan: sin embargo ese sentido denso y rocoso nunca pasa factura a un trabajo con más matices de los que pueda parecer en una primera escucha. No en vano por eso a día de hoy es considerado un clásico y es especialmente valorado por todos aquellos que se unieron al proyecto Queens Of The Stone Age llegando ya con un amor apasionado por la banda madre Kyuss.


Es curioso, siendo un debut, que todos los puntos que desarrollará Homme y sus reinas a lo largo de su trayectoria están ya presentes aquí: no hubiese sido raro que encontraran su tono con los sucesivos trabajos y aquí presentarán una absoluta deuda con Kyuss. No es el caso: esa idea de adentrarse en el robot rock (“una música que te deje en trance y que puedas bailar a la vez” en sus propias palabras) que marcaría el camino a todo lo posterior está más que presente aquí. Homme quería un proyecto donde, con tan solo escuchar tres segundos, ya fuera reconocible. Y huelga decir que lo consiguió.


QUEENS OF THE STONE AGE, TEMA A TEMA


Cuando se echa la vista atrás con perspectiva, nos damos cuenta cómo el acto tan trivial de colocar una canción en la primera posición de un tracklist en tu álbum debut puede ser tan relevante: será el tema que abra tu historia como grupo. No tengo un grupo musical y desconozco si alguno le da mayor relevancia o no: como melómano que soy, pienso en Good Times Bad Times abriendo la discografía de Led Zeppelin y en cómo ese riff cortante pueda ser los primeros segundos de tal leyenda y me parece algo insuperable, que raya en la perfección. Hay varios ejemplos más de esta no-tan-tontería vista con ojos mitificadores. En la discografía que estamos repasando encontramos uno de estos ejemplos: la historia musical de Queens Of The Stone Age no podía tener mejor abertura que Regular John, el tema que abre este largo homónimo y que incluso podría resumir todas las cualidades que se desarrollarán en su carrera durante los siguientes 22 años. Una consecución de riffs perfecta, cada uno mejor que el anterior y destilando un dominio del fuzz a la altura de los clásicos de los 70. Si añadimos un estribillo breve pero inmaculado, un interludio donde se dan cita todas las características de su música… Quizá cuente con un Josh Homme algo apocado, sin todavía la confianza suficiente en su capacidad como vocalista, pero instrumentalmente todo supera las expectativas. Quien, en su día, se decidiera escuchar lo nuevo del guitarra de Kyuss y se encontrara con semejante pelotazo sonoro nada más empezar, sabría que algo grande estaba por comenzar.


No da tiempo para tomar aliento, porque el riff todopoderoso de Avon llega para lanzarte contra la pared: ya aparecida en el tercer recopilatorio de las The Dessert Sessons y regrabada para la ocasión, cuenta en su haber con unas de las guitarras más poderosas del álbum y con una batería contundente y poderosa. Que precisamente una de las interpretaciones más celebradas de Dave Grohl a la batería con QOTSA fuera con Avon en directo no sorprende para nada. Y si bien en la anterior no reconocíamos del todo a Josh Homme, tanto aquí como en If Only sí que reconocemos a la perfección ese tono vocal, esa capacidad para las melodías sedosas y ese timbre tan cercano a Jack Bruce. Hablando de If Only, también regrabada para la ocasión y que proviene de las sesiones de Gamma Ray de 1996: puede que estemos en el debut y todavía no estén puestas todas las piezas del puzzle que compondrá la banda, pero esto es 100% Queens Of The Stone Age, en un tema intercambiable en cada uno de sus discos y con multitud de primas hermanas (por dar ejemplos similares: The Lost Art Of…, 3’s & 7’s, Little Sister…) con un riff muy deudor de I Wanna Be Your Dog de The Stooges. Sin duda el hit principal del álbum, la canción más accesible y comercial del pack no por ello visto como algo negativo, pues será esa capacidad melódica la que distinguirá este nuevo proyecto del anterior.



Que ya no estamos escuchando música para fumar un par de porros y tirarse en el sofá nos lo muestra Walking In The Sidewalk, compuesta sobre un riff robótico y casi chirriante tan marca de la casa, donde de nuevo no escuchamos a un Homme muy suelto en su interpretación vocal pero que sí va incorporando sus ademanes habituales y que desemboca en tres minutos de repetición constante que nos recuerdan las influencias del krautrock en Homme, en especial la de grupos como Can. Entiendo que al que venga fumado se le hará cuesta arriba: a mí, que me encanta lo reiterativo, se me hace corto. Continuamos poniendo las bases del robot rock desértico que tanto hemos escuchado en este repaso en You Would Know, pieza que sorprende en las sucesivas vueltas que se le dé al álbum y que adelanta el sonido de posteriores trabajos, como por ejemplo Leg Of Lamb. Aunque es notable como todo este largo homónimo, este tipo de piezas las desarrollarán con más tino a lo largo de su carrera.


El riff que parte del efecto de distorsión en How The Handle A Rope es de la misma familia de If Only y recupera cierto dinamismo al trabajo: la cabalgada de la línea de bajo incorporándose al riff principal lleva el sello propio de la casa. De nuevo, todo lo que nos enamora está aquí presente en una de las joyas escondidas de este trabajo. Una vez finalizada, llega entonces un bajo simulando un riff de puro doom al que después acompañarán guitarras poderosas aceradas: nos encontramos ante uno de los picos de este debut, la estupenda Mexicola, canción a la que deberían recurrir más en directo ya que reúne todo esa portentosa energía que caracteriza esta primera etapa de la banda. La letra juega con el poder y efectos secundarios de la cocaína, esa “Mexicola” que provoca que quieran emular en el tema una atmósfera cargada e infernal. No hay duda que es una de las principales joyas a reseñar. Tras ella, una disertación instrumental reiterativa llamada Hispanic Impressions, que bien sirve como nexo de unión entre el final poderoso de Mexicola y You Can’t Quit Me Baby y que queda justo en esa línea entre lo anecdótico y lo interesante homenajeando con claridad Manic Depression de la Jimi Hendrix Experience.



No hay duda alguna de que You Can’t Quit Me Baby es uno de los momentos más álgidos de este trabajo, con una línea de bajo con vida propia y que podría formar su propio género: se trata de una pieza larga, de hipnótico desarrollo, donde se nota la herencia recibida de Kyuss y que a su misma vez es preludio de sonoridades a desarrollar en sus dos siguientes álbumes. Las líneas de guitarra son excelentes. Give The Mule Want The Wants, construida a raíz de un riff muy abrasivo y con una buena pegada de Alfredo Hernández a la batería, amenaza con estallar pero sin embargo se desperdiga por sorpresa, ampliando su riqueza melódica. Muy buen tema, no hay duda. Y para finalizar, nos encontramos con una de las habituales disertaciones del grupo, I Was A Teeneage Hand Model, basada en un repetitivo y monocorde ritmo de piano, con un Homme susurrante y unos coros muy insistentes. Te agradará como cierre depende de cuán dentro hayas estado en la escucha del álbum.


Desde que se reeditó en 2011, el debut de Queens Of The Stone Age cuenta con tres bonus tracks intercalados por el tracklist original del disco, una decisión a mi gusto que cambia demasiado la percepción final de este trabajo, ya muy notable de por sí. De todos modos, tres canciones muy interesantes: The Bronze, colocada como sexta pista, tiene un buen solo de guitarra y un par de cambios de ritmo muy interesantes; These Aren’t The Droids You’re Looking For -clara referencia a Star Wars, en concreto a Una Nueva Esperanza- es una pieza instrumental que puede ser la otra cara de la moneda de Hispanic Impressions; Spiders and Vinegaroons tiene momentos muy interesantes, aunque se acaba perdiendo en una bomba lisérgica con matices electrónicos. Como curiosidad, y para el que no tenga suficiente con el tracklist original, son buenos añadidos.

VEREDICTO


No hay mucho más que añadir: no se puede empezar mejor una discografía como esta. Aquí Josh Homme echó la carne sobre el asador para demostrar todo lo que tenía dentro y puso las bases para desarrollar todo lo que hemos estado viendo hasta ahora en este repaso. Aunque podría ser más deudor de su anterior banda, realmente todo lo que nos agrada de Queens Of The Stone Age está aquí presente y a gran nivel, como muestran muchas de sus canciones, de lo más granado de su repertorio. Como sabemos, todavía mejorarían lo aquí presente.


¿Con nota? Un 8 y medio.


MEJOR CANCIÓN DEL ÁLBUM


Hay varias candidatas a recibir este galardón, pero sin dudar mucho, creo que esa apertura de álbum que es Regular John se merece que la destaquemos sobre las demás. Todo lo que nos va a fascinar de Queens Of The Stone Age está aquí presente, con algunos de sus mejores riffs de su catálogo. Ni siquiera necesita que Homme esté suelto como vocalista para pegar un gancho directo a la mandíbula que no se olvida. Quien entra por esta puerta al mundo desértico de Homme y compañía, se quedará para siempre.



Melopea

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