• Marcos Alcaraz

Un repaso a... Queens Of The Stone Age: 5- Villains (2017)

Actualizado: sep 1

Continuamos con nuestro repaso a la discografía de Queens Of The Stone Age siguiendo un listado ordenado del que aquí consideramos su peor disco -en este caso, el menos bueno- al mejor: hoy vamos con el quinto puesto en este ranking, y aquí encontramos uno de los puntos más discutidos de la banda como así también de los más celebres y entretenidos per se: Villains (2017).


Por si acaso te los perdiste, aquí están los dos repasos anteriores:


7- Lullabies To Paralyze

6- Era Vulgaris



VILLAINS: LA PISTA DE BAILE DEL DESIERTO


Tras un álbum tan celebrado a la par que discutido como fue Like Clockwork, con el que Queens Of The Stone Age habían ampliado su público a cotas que Homme jamás hubiera sospechado cuando decidió poner en marcha el proyecto en los 90, como así también creado confrontación entre aquellos que llevaban siguiendo a la banda desde sus orígenes -quienes observaban como cada vez quedaba menos del stoner rock que tanto les encandiló en su primera triada de álbumes- el interés en descubrir cuál sería el siguiente paso en su carrera era notorio. Y tras cuatro años de espera (lo cual empieza a ser norma habitual ya que en los últimos tres lustros nos han acostumbrado a esperar sus lanzamientos durante grandes espacios de tiempo) llegaría lo que en sí es un paso muy lógico a todo lo que se había caminado en sus últimos trabajos.


Analizando cómo se concibió Villains tenemos que subrayar dos apartados: lo primero, apuntalar el camino que estaba llevando la banda desde Era Vulgaris; lo segundo, la opinión de Josh Homme sobre su propio proyecto. En el primer punto, la apuesta por experimentar cruzando los límites del robot-rock en el Era nos ofreció a unos Queens Of The Stone Age que aclararon a dónde querían llegar, con una idea que se apuntalaba en el proyecto Them Crooked Vultures de Josh Homme con Dave Grohl y John Paul Jones y que vertebra un Like Clockwork que, sin embargo, al final iba por otros derroteros. Ya como productor y coescritor del Post Pop Depression de Iggy Pop se apuntaba a este camino, en una labor de vampirización mutua ya que también encontraremos rastros del Iggy de finales de los 70 en este trabajo. Era lógico que el mismo grupo que nos había ofrecido canciones como I’m Designer, Misfit Love, Scumbag Blues o Smooth Sailing continuara encontrando la pista de baile barriendo la arena del desierto: es por ello una continuación natural, nada inesperada.


Por otro lado, Josh Homme empieza a ver agotamiento en la fórmula de QOTSA y cree necesario darle una vuelta de tuerca para no perder frescura y no caer así en el agotamiento. Por eso mismo intenta dar el mayor volantazo posible a la discografía de la banda, pero, tal y como vamos a analizar, ni la fórmula va a variar en demasía ni ese volantazo será tan descarado. Y eso que el cantante metió miedo en la promoción de Villains: los fieles ya torcieron el morro cuando se oficializó a Mark Ronson como productor -ídem, a la par que DJ y compositor, de artistas como Lady Gaga, Amy Winehouse, Robbie Williams o un Bruno Mars con quien firmó ese pelotazo que fue Uptown Funk. Precisamente ese tema fue el que provocó los posteriores sudores fríos entre los seguidores después de que Josh Homme lo citase una y otra vez como la principal referencia a seguir de Villains. Cuando apareció The Way You Used To Do se mascó la tragedia: nunca antes se habían tirado a una piscina tan comercial, nunca antes habían sonado tan apagadas las guitarras, nunca antes se habían convertido en tan notorios los trucos habituales -véase las palmas- para llegar al gran público en un adelanto de Queens Of The Stone Age.



Pero Villains dista mucho de ser el giro absoluto que prometía Josh Homme en sus entrevistas por mucho Mark Ronson que esté en la sala de máquinas: sí que es cierto que el sonido de las guitarras es más particular, con un sonido más juguetón, pero todos los temas son QOTSA en todos sus costados: incluso en cierta manera se convierte en la otra cara de la moneda lanzada en Like Clockwork -incluso mantiene el mismo esquema que este-, aunque si bien aquel se introducía en terrenos más oscuros, aquí se abraza directamente la frivolidad, convirtiéndose Villains en un trabajo menos pretencioso de primeras que los anteriores


Esta apuesta por la diversión provoca que la producción sonora de Villains a veces peque de excesiva, comiéndose por el camino alguna canción que habría brillado más con un trato más habitual en la discografía de la banda, pero en la mayoría del álbum funciona su búsqueda de ofrecer entretenimiento y una escucha más sencilla que en anteriores largos. Esta aparente frivolidad no quiere decir que hablemos, ni mucho menos, de simpleza: no en vano la media de duración de cada tema ronda los cinco minutos. Villains, siendo quizá el punto más discutido en la carrera de Josh Homme y compañía, nos ofrece un notable conglomerado de canciones bien ensambladas entre sí y donde no se permiten los altibajos. En ese sentido ofrece menos irregularidades que en los dos trabajos que hemos reseñado anteriormente.


Hablamos también del primer álbum del grupo que no tiene ninguna colaboración externa, ni siquiera el tan habitual Mark Lanegan: justamente al revés del Like Clockwork -donde el número de colaboradores musicales parece el desglose de cameos de una temporada nueva de los Simpson- aquí únicamente queda la propia banda y el jugueteo en la producción de Mark Ronson. También se nota la marcha de Joey Castillo, quien abandonó al grupo en Like Clockwork siendo sustituido por Dave Grohl y aquí por un Jon Theodore ya miembro oficial de la banda. Buen batería este último, pero sin la pegada del anterior.


VILLAINS, TEMA A TEMA


Puede que la (muy) larga introducción de Feet Don’ Fail Me Now nos haga pensar que nos encontramos ante una clara continuación de lo que se había mostrado en Like Clockwork. Craso error. Aunque la atmósfera nos va introduciendo en ese universo tan propio de Josh Homme y compañía, la aparición de las guitarras, menos crudas de lo habitual aunque sí igual de cortantes, acaban por dejarnos ante una canción de claros tintes bailables.Recuperamos los ritmos robóticos, más cercanos esta vez a Them Crooked Vultures que a Era Vulgaris, aunque en el fondo recuerda a una de las canciones que Homme coescribió con Iggy Pop para su Post Pop Depression, Sunday. Todo lo que aúna la concepción de Villains aparece en este muy buen tema de presentación que nos deja bien claro a qué nos vamos a enfrentar: desenfado, gancho fácil y mucho flow.



La primera vez que escuché el single principal pensé que este tenía un problema y, tres años después, sigo pensando lo mismo: a The Way You Used To Do le falta un toque más ruidoso en el momento donde las dos guitarras entran pasado el primer estribillo. Ahí falta un estallido, y con un sonido más potente -y quizá algo más de velocidad- esta mezcla entre dance-rock y el clásico hit de toda la vida de QOTSA quedaría más parejo. Sin embargo, la producicón merma esa posibilidad y desluce un tema que va de menos a más, mejorando sustancialmente a partir del segundo interludio. En directo sí que suelen meter esa marcha más y esa caña que necesita la primera parte de la canción: insisto que en la segunda mitad todo está mucho más enlazado. En todo caso, un hit triunfal de la banda en cuanto a repercusión, que ha sonado en todos los programas deportivos existentes y cuya mezcla entre ZZ Top y Cream en tono rockabilly funciona pese a quien le pese.


Vamos a seguir a vueltas con la producción de Mark Ronson durante todo el álbum, porque donde debería dar, quita, y donde podría quitar, da: Domesticated Animals es un tema muy notable que se ve aupado por la labor de mezcla, con todos los instrumentos sumándose a un riff seco y de nuevo cortante, hasta que el mismo Homme se agrega para terminar de levantar una pieza donde mejor funciona la idea general de Villains: es puro Queens Of The Stone, y como también puramente bailable a la vez, teniendo privilegio esta parte sobre la primera pero sin traicionar los fundamentos del grupo. Aunque flotan reminiscencias de Iggy Pop durante toda la canción, conforme se va desarrollando vuelven a aflorar influencias de Cream. A su término nos regalan uno de los momentos más crudos de todo el trabajo. Sin duda alguna, una de las más infravaloradas tanto del disco como de la propia banda.


Una leve introducción simulando instrumentos de viento nos deja ante otra larga introducción, esta vez más pausada y envolvente que la que abre el disco, hasta que la aparición de la voz de Homme, más limpia de lo que llevamos escuchando hasta el momento, nos abruma con una fragilidad que se siente honesta en la que es una carta de amor a sus hijos. Se nota que realizó esta Fortress desde las entrañas, porque es simplemente fantástica,, en especial su maravilloso estribillo, de los más atinados de este trabajo. Aunque hay leves toques en la producción que intentan emparejar su sonido con el resto de piezas, se siente casi más como una obra independiente, con ciertas referencias sonoras a la new wave. En todo caso, magistral tema.


Si Homme no admite que con Head Like A Haunted House buscaba hacer su My God Is The Sun particular para este Villains, está mintiendo. Incluso está ordenada en la misma posición donde está aquella en Like Clockwork. Head Like… no está tan afinada como aquella, ya que aquí la energía psychobilly es demasiado protagonista y le reduce fiereza. Aún así, una pieza enérgica y muy disfrutable cuyo mejor momento es el estribillo de transición que presenta a la mitad de minutaje.


Podemos entender a Villains como la otra cara de la moneda de Like Clockwork, dos álbumes que no parten del mismo lugar (uno representa la oscuridad y otro la luz que aporta la frivolidad), pero sí que tienen lugares comunes, y se nota que a la hora de ensamblar las canciones se tuvo en cuenta lo que había funcionado del anterior. De este modo, Un-Reborn Again sería la Kalopsia particular aquí, esta vez mirando más a T.Rex o Bowie de lo que es habitual en la misma banda. Puede que de primeras no llame en exceso la atención, pero agradece, y no poco, las sucesivas escuchas. Sería de mayor categoría con un minuto menos. Por otro lado Hideaway es una canción que exige su momento. No es para escuchar haciendo ejercicio, ni para levantar una mañana miserable, sino más bien para abrir una botella de whisky, buscar las luces más tenues posibles en tu salón y moverte de una forma tan sensual tan ridícula. Algunos días te puede parecer intrascendente, en otras tu favorita del disco. Aquí hay mucho de los QOTSA de toda la vida mezclados con toques de Bowie, en especial al término de la pieza, donde Homme parece emularlo.


Silencio. Aparece la voz de Homme: “Close, come close…”. Y ya simplemente con esa línea ya estamos atrapados por lo que está por llegar: cuando cae como un trueno un riff tan Led Zeppelin que parece presagiar una segunda parte de Them Crooked Vultures, sabemos que nos encontramos ante una de las cumbres de este Villains: todo es extraordinario en The Evil Has Landed, la canción más cruda y salvaje de todo este largo que mezcla influencias de muchos de los grandes de finales de los 60 y 70 sin dejar de lado la propuesta rítmica que conforma todo el disco. Aquí encontramos glam, aquí se palpa el funk, pero por encima de todo nos encontramos ante rock de primera categoría. Su final es, sin paliativos, antológico: si hay quien señale que nos encontramos ante una de las mejores obras del catálogo de Queens Of The Stone, contará con una buena base para acometer su defensa.


Habrá quien acuse, como ya hemos hecho en este repaso, a Josh Homme de repetir esquemas en este Villains y en el tema final tendrá otro punto que echar en cara, ya que Villains Of Circumstance, con sus seis minutos de duración como cierre de este trabajo, recuerda de manera inevitable al tema homónimo que cerraba Like Clockwork. Sin embargo, sería injusto despachar de tal manera a esta balada ya que nos encontramos ante una pieza de muy trabajada atmósfera, de evidente emotividad y que desemboca en un clímax a la altura del grupo que estamos analizando. Con el tono justo de épica y sin caer en la pomposidad, se desarrolla el que, junto a su predecesor en el tracklist, podría ser perfectamente el mejor tema del álbum.



VEREDICTO


Josh Homme intenta reformular el sonido de Queens Of The Stone Age siguiendo las pautas de Era Vulgaris y también de Them Crooked Vultures encargando a Mark Ronson que dé lustre a la pista de baile que ha encontrado barriendo la arena del desierto. La producción se come alguna de las canciones en detrimento del sonido 100% QOTSA y los momentos de mayor brillo del álbum son aquellos donde menos incide ese tono tan particular. En todo caso, una más que interesante doble cara de la moneda que es Like Clockwork y que termina de asentar a la banda en la corriente principal del rock actual. Un trabajo infravalorado por sus acólitos, más apreciado por aquellos que siguen valorando el giro musical que ha ido dando el grupo apartando del todo su estilo stoner, y que lleva el robot-rock al límite de sus consecuencias. Su regularidad, y por encima de todo, la calidad de sus canciones lo convierten en un disfrute con mucha mayor enjundia de la que pueda parecer de primeras.


MEJOR CANCIÓN DEL ÁLBUM


Aunque Fortress hace méritos suficientes para poder ser la escogida como mejor canción de este Villains, como se ha apuntado en el repaso hablamos de un trabajo que llega a su clímax de calidad en las últimas dos canciones, ambas merecedoras de ser valoradas como mejor tema: The Evil Has Landed justifica por sí sola todo el lanzamiento, como así también Villains Of Circunstance es una versión mejorada de la balada que cierra Like Clockwork, ya de por sí bastante atinada. Como nosotros hemos puesto la norma de escoger tan solo una, que sea el tour de force de The Evil Has Landed la escogida.




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