• Marcos Alcaraz

Un repaso a... Queens Of The Stone Age: Them Crooked Vultures (2009)

Continuamos nuestro repaso a la discografía de Queens Of The Stone Age y hoy hacemos un alto en el camino antes de adentrarnos entre sus cuatro mejores discos con un trabajo aparte que, aunque sea de otro proyecto, tiene bastante que ver con la banda que estamos diseccionando. Todavía hoy en día sorprende saber que existió un álbum donde se reunieron Josh Homme, el cantante de Foo Fighters y batería de Nirvana Dave Grohl y el bajista y teclista de Led Zeppelin, la eminencia John Paul Jones. Una formación portentosa, en lo que habitualmente se conoce como “supergrupo”, que llevaría el nombre de Them Crooked Vultures y que en 2009 nos ofreció un álbum homónimo que hasta la fecha es su único largo, a pesar de que a lo largo de esta década han asegurado varias veces tener pensado ofrecer una continuación. Hoy, de este modo, repasamos Them Crooked Vultures.


Por si acaso te los perdiste, aquí están los tres discos que hemos reseñado hasta ahora de Queens Of The Stone Age, siguiendo nuestro repaso de su peor a su mejor álbum:


7- Lullabies To Paralyze

6- Era Vulgaris

5- Villains



THEM CROOKED VULTURES: UN PROYECTO SOÑADO


Fueron seis de diferencia los que separaron en el tiempo a Era Vulgaris con Like Clockwork, pero eso no quiere decir que Josh Homme se mantuviera parado durante todo ese tiempo: de hecho el año 2009 fue muy provechoso para él, produciendo el disco que supondría el volantazo definitivo en la carrera de Arctic Monkeys, un Humbug que transpiraba sonido Queens Of The Stone Age y donde sus miembros reconocían a Homme y a su banda como la referencia a seguir si querían hacerse un nombre dentro del mundo del rock. Y, claro está, fue el año donde se publicó el disco que hoy nos ocupa.


También en 2008 participó como es habitual en el tercer largo de Eagles Of Death Metal, un Heart On que recogía además algunos de los intereses del Homme de la época -esa exploración por el robot rock a la que había dado pie Era Vulgaris- pero sin embargo prefiero dejar los tres discos de dicha banda, al ser un aparte a QOTSA por mucho que coincida el propio Homme, y sin embargo tratar el de hoy como si prácticamente fuera un disco de éste, dado a que en Them Crooked Vultures hay mucho más de Josh Homme que de cualquiera de las bandas de los otros dos implicados. ¿Sería descabellado decir que este álbum podría suponer un trabajo más de la discografía que estamos repasando? No lo sería para nada, porque como veremos, es vital para entender la trayectoria de Josh Homme y sus reinas desde que Lanegan y Oliveri se apartaran del proyecto. Y, curiosamente, también será donde más se acerque al sonido de Songs For The Deaf.


Antes definamos cómo surgió un proyecto que llevaba fraguándose desde 2005, en el momento donde Dave Grohl juntó a John Paul Jones y a Josh Homme para comprobar si podría haber química entre ambos. Y en efecto, la hubo. Así nació lo que es conocido en el mundillo como “supergrupo”, y llevado con un secretismo necesario para evitar que las expectativas empañaran el trabajo final. De la primera vez que Grohl admitió la existencia de la banda en una entrevista a 2005 al momento donde se hizo pública pasaron unos cuatro años, siendo grabado el álbum homónimo en los primeros meses de dicho año en Los Ángeles.


Sus integrantes hablaron del resultado final como algo que no sonaba “a nada que no conociéramos antes”, y esto en sí es un error. Them Crooked Vultures sí que suena a unas cuantas cosas que conocíamos de antes, entre ellas a la propia carrera de Josh Homme, quien más impronta deja en este trabajo. Sin embargo, el trato de sonido de este debut rememora en mayor cantidad al estilo de Songs For The Deaf, el trabajo más reconocido de Queens Of The Stone Age. Y ahí se nota la mano de Dave Grohl: no es casualidad que en los dos proyectos con los que se ha implicado con Homme tengan una sonoridad muy similar. Y es que la presencia del cantante y batería no sólo ayuda a que la música se acerque a dicho álbum, también el planteamiento estructural de las canciones y su estructura armónica, de mayor accesibilidad para el gran público y que nos lleva a esa capacidad melódica del disco que supuso el salto de Queens Of The Stone Age a la primera plana del rock. De este modo, podemos encontrar paralelismos no ya sonoros sino incluso en esquemas: temas como New Fang, Elephants o Spinning In Daffodils podrían estar sin problema alguno en aquel largo.


John Paul Jones, por supuesto, deja su innato talento tanto al bajo como al teclado en cada segundo de este debut, ofreciendo referencias que nos retraen inevitablemente a Led Zeppelin, más en concreto a los de su etapa de madurez de trabajos como Houses Of The Holy, Physical Graffiti o Presence. Más allá de un par de discos en solitario, alguna que otra colaboración con músicos como Ben Harper, Seasick Steve o los mismos Foo Fighters, lo cierto es que John Paul Jones no se había prodigado demasiado una vez Led Zeppelin se vieron obligados a finalizar su carrera con la muerte de John Bonham en 1980, y es muy de agradecer volver a contar con su genialidad en la sección rítmica. Para cualquiera de los otros dos integrantes de Them Crooked Vultures, compartir banda con el miembro de uno de sus principales referentes musicales, historia viva de la música rock, era hacer realidad un sueño inimaginable.


¿Cumple entonces el hasta ahora único trabajo de este supergrupo las expectativas? Sí, y en gran medida, y lo hace recogiendo las características de las bandas de cada miembro, aunque como apuntamos, en especial de Josh Homme y John Paul Jones: Dave Grohl pone menos impronta de sus otros trabajos, pero sí que logra que el total recuerde a otro proyecto donde sí estuvo implicado como es Songs For The Deaf, y su contundencia rítmica retrae esencias del trabajo de John Bonham en Led Zeppelin. Aunque es difícil quedarse con una sola influencia externa entre toda la mezcla de hard rock, blues y psicodelia, y se podría citar a Blue Cheer, Jimi Hendrix, Canned Heat, Deep Purple o Black Sabbath, es curioso como, con una base que podríamos relacionar con facilidad a los ya citados Led Zeppelin, vuelve a aparecer la figura de Cream, otro supergrupo al fin y al cabo, en muchas de las composiciones que lo conforman. No paramos de citar a Cream en este repaso: descenderán las referencias una vez vayamos con los inicios de Queens Of The Stone Age, pero desde que Homme se quedó al frente de su proyecto, es inevitable recordar a Eric Clapton, Jack Bruce y Ginger Baker, y no solo por las similitudes en el registro vocal de Bruce y Homme.


Sin embargo, Them Crooked Vultures cuentan con dos defectos, uno de menor calado y otro de mayor: el álbum se alarga un poco en su tramo central, y tal vez un poco más de tijera lo hubiese redondeado. Pero la que sin duda es la mayor crítica que nos obligan a hacer es cómo puede ser posible asegurar, en pleno 2009 y nada más sacar el debut, que contaban con material suficiente para un segundo trabajo y que no estábamos hablando de un proyecto ocasional de un solo día, sino de una banda que tendría su prolongación… Y que nos encontremos en septiembre de 2020 con tan solo una referencia publicada. En 2019 Grohl volvió a insistir con que realizarían otro álbum, más pesado y contundente, pero teniendo en cuenta que John Paul Jones tiene unos 74 años a día de hoy, parece difícil que lleguemos a ver algo así. En todo caso: ojalá se diera, pues tras haberlo prometido podemos sentir que nos lo deben.




THEM CROOKED VULTURES, TEMA A TEMA


De nuevo hay que sacar a relucir las reminiscencias a Cream, porque la canción de apertura de este largo homónimo, No One Loves Me And Neither Do, recuerda de manera inevitable a los Cream de Strange Brew, en especial en su primera parte, donde juegan a una engañifa con el sonido manteniéndolo más bajo y empaquetado de lo que estará en el resto del disco para sorprender más cuando entre el potente riff que da forma a la otra mitad del tema. Ese sonido metalizado, robótico, que nos retrae a Era Vulgaris y que hace que la canción deje de ser sexy para ser directamente lujuriosa es una manera estupenda de abrir un álbum. El riff, la cadencia, el sonido, el bajo y los aporreos de Grohl a la batería convierten a No One Loves… en una pieza fantástica. Mind Eraser, No Chaser trae ecos de otro trío musical, la Jimi Hendrix Experience, con un riff de apertura algo complicado que hace difícil retenerlo de primeras. No deja de ser curioso que fuera elegida como segundo single al ser menos melódica que muchas otras que le acompañan en este largo. Sí se entiende más que New Fang fuera el principal adelanto, ya que nos retrae a lo más granado del repertorio de Queens Of The Stone Age y reincide en lo que hablábamos antes: convirtiendo el sonido rocoso habitual de El Rancho de la Luna en más accesible gracias a retocar su estructura y su armonía, nos acercamos en propuesta sonora a Songs For The Deaf. En su tramo final nos recuerda cuán doloroso es no tener más a menudo a Grohl sentado frente a una batería.


Una de las canciones más hipnóticas de este trabajo es sin duda alguna Dead End Friends, que cuenta con la colaboración de Alain Johannes -si no me equivoco, pues no lo he podido corroborar, es quien aporta unos teclados muy acertados- y que nos devuelve a finales de los 60. No hay nada que no funcione, desde las lisérgicas guitarras a las estupendas estrofas que canta un Homme que recupera algunos de los trucos ya utilizados en QOTSA. Sus poco más de tres minutos se pasan en un suspiro, y estimulan a darle a “repeat”. Es curioso cómo Elephants funciona como una versión de Song For The Dead adecuada a esta propuesta: son dos temas emparentados entre sí en forma, que como aquella inicia y finaliza con un instrumental atrevido y descontrolado y que tiene toques a lo Screaming Trees. Son siete minutos de desierto puro y duro, que nos devuelven a un Homme que no veíamos desde por lo menos 2002, en especial en el estribillo. Su alucinógeno interludio es, digámoslo claro, una barbaridad. Aquellos que sigan el clan Kyuss desde sus inicios disfrutarán en buena medida de esta sobresaliente canción.



Me vais a perdonar, pero hay que volver a citar a Cream. Porque nunca se ha acercado tanto Josh Homme al grupo de Eric Clapton y compañía como en Scumbag Blues. Aquí Homme nos envuelve en un estupendo falsete que retrae al Eric Clapton que cantaba Strange Brew -tema con el que ésta Scumbag Blues guarda similitudes- mientras su guitarra nos ofrece puro blues a través de una maravillosa sucesión de buenos riffs, John Paul Jones juguetea con su teclado como si estuviera en una segunda parte de Trampled Underfoot, y Grohl hace lo que se le da estupendamente: ser contundente. Un apunte que estoy obligado hacer: puede ser mi tema favorito de la banda. Normal, con esa cadencia casi funk que le da un toque hasta bailable, ¿cómo se va a resistir uno? Bandoliers baja las revoluciones pero va de menos a más, rememorando de nuevo el sonido que Queens Of The Stone Age encontró en Songs For The Deaf pero añadiéndole unas buenas cucharadas de Led Zeppelin circa 1975, con esos teclados tan arábigos que aparecen bien entrado el tema. Precisamente las referencias al grupo del zepelín son más que evidentes en Reptiles, con una guitarra muy Jimmy Page. Apostaría a que a John Paul Jones le asaltaron una buena cantidad de recuerdos interpretando esta pieza en el estudio. Al final esos ecos tan zeppelianos se acaban mezclando con otros más cercanos a Screaming Trees.


Se agradece que intenten algo diferente en Interlude With Ludes, una canción que mezcla la lisergia propia del Rancho de la Luna con la que vivió John Paul Jones en su época y donde Homme reutiliza alguna línea que se le quedó perdida de Era Vulgaris (por momentos parece que va a romper a cantar I’m Designer). Entra mejor depende del momento en que te apetezca más o menos flotar de ácido. Warsaw or the First Breath You Take After You Give Up -flaco favor me hacen con ese título y mi B2 de inglés- mezcla a los The Doors de Waiting For The Sun o The Soft Parade con el Bowie de Station To Station. Su interludio no es tan notable como ellos mismos debieron considerar en su día, y tal vez uno o dos minutos menos centrarían más la canción. Aunque en directo aprovecha su dispersión para alargarse más allá de los 10 minutos -y por eso la dejaban como colofón final a sus conciertos- es aquí, en este recorrido entre esta y la anterior pieza es donde el disco podría haber tenido un poco de tijera que lo hubiese hecho más redondo. Por eso mismo, cuando entra un riff como el que inicia Caligulove, nos devuelve la atención completa cuando ya nos habíamos desperdigado: el teclado de John Paul Jones termina por envolverlo todo y recuperar el cauce que necesitábamos.


Si ya Caligulove nos había recuperado para la causa, es Gunman la que nos termina de poner en la senda correcta, con ese particular tono bailable casi disco-funk que recupera al Homme que suspira por hacernos mover el esqueleto, para adentrarse en las tinieblas del desierto en su estribillo. Una mezcla de estilos y referencias que la convierte en irresistible. Y para acabar… ¿es la banda sonora de El Piano lo que suena? Retrae a Michael Nyman ese piano que introduce Spinning In Daffodils, segundo tema más longevo de este Them Crooked Vultures y que funciona como la suma completa del álbum en sí y de sus integrantes. Por un lado, Homme recuperando la oscuridad propia de Lullabies To Paralyze mientras juega a ser Homme y Lanegan a la vez doblando su voz; por otro lado, un John Paul Jones desatado en la sección rítmica (hay momentos donde el bajo te arrastra las manos a la cabeza); por último, Grohl muy ocupado en aporrear con firmeza, pues ese hombre es todo energía. Un broche de oro para este álbum: todo lo que nos ha gustado en este largo trayecto aquí aparece intensificado.



VEREDICTO


Siempre son malas las expectativas, y a más de uno le traicionaron cuando se estrenó este debut. Ahora, con la perspectiva que da el tiempo, solo queda agradecer a los cielos, a los Dioses, a la providencia o a lo que sea, pero somos afortunados de haber coincidido en el tiempo con un proyecto que nos devuelve de golpe a una época que muchos de nosotros no hemos vivido. No es perfecto este Them Crooked Vultures, y peca de cierta inconsistencia en cierto tramo ya referido, pero por muchos momentos se acerca a la excelencia. Después de la formación que dio luz a Songs For The Deaf, no ha tenido Josh Homme mejor compañía que a un Dios de la música como John Paul Jones y a un excelente batería como es Dave Grohl. Y, por suerte para nosotros, está a la altura.


Dándole valoración numérica, está entre el 8 y el 8´5. Un notable alto, vaya.


MEJOR CANCIÓN DEL ÁLBUM


Hay varias que podríamos destacar, dado al elevado nivel con el que cuentan muchas de sus canciones. Soy incapaz de decidirme entre cuatro: ese comienzo antológico que supone No One Loves Me And Neither Do, con ese demoledor y sensual riff que irrumpe en la mitad del tema; Dead End Friends es casi perfecta, y de tal perfección siempre se hace corta; Elephants, la versión actualizada e incluso podríamos decir madura de Song For The Dead, son casi siete minutos de un tour de force maravilloso; por último, y nos quedamos con esta al ser como ya he dicho mi favorita, esa Scumbag Blues que mezcla a Cream con Led Zeppelin y que sin duda alguna es rock de muchos, muchos quilates.



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