• Marcos Alcaraz

Weezer - Van Weezer


Ser seguidor de Weezer es vivir con el corazón en un puño. Nada sería exigible a estas alturas, 27 años después de la aparición de aquel álbum azul que les colocó en lo más alto nada más llegar, con un buen puñado de discos con la calidad suficiente para poder perderse en ellos en los días más soleados: sin embargo, cada vez que Cuomo y compañía anuncian un nuevo lanzamiento, la incógnita y el desconcierto se apodera de sus fans, elucubrando qué demonios podría acaecer ahora. Tras muchos devaneos, la banda volvió por sus fueros en Everything Will Be Allright In The End (2014), donde se disculpaban directamente con sus fieles (“I thought I’d get a new audience, I forgot that disco sucks" ), senda que mantenían en su largo blanco (2015) para después perderse intentando imitar sonidos pop actuales en Pacific Daydream o el álbum negro, una colección de temas por momentos sonrojantes. No aportó otra cosa que no fuera bochorno aquel The Teal Album de versiones clavadas a su original: con esta ya son suficientes puñaladas por la espalda como para considerar una separación definitiva.

Seguidores que podrán respirar aliviados en este 2021, un año que podría sugerir que las pandemias vienen mal a todo el mundo menos a Cuomo y compañía: tras un interesante disco orquestal, Ok Human, donde recuperaban por momentos sus innatas capacidades para ofrecer estupendas melodías pop, Weezer se recuperan a sí mismos en Van Weezer, divertimento aparentemente menor aunque en sus manos se convierte en pura golosina, dado a que lo mejor de la banda siempre ha sido cuando se han centrado en la aparente liviandad que otorga una gran melodía. En un supuesto tributo al hard rock de los años 80, no nos encontramos frente a otra cosa que no sea un clásico disco de Weezer, si es que eso existe como tal, acompañado de tics habituales del género anteriormente citado (tapping o bendings) que viniendo de cualquier otro no pasaría de la patochada y aquí sin embargo, en un grupo tan freak como el que nos ocupa, funciona a la perfección.

Descontando un robo a mano armada al clásico riff de Crazy Train de Ozzy Osbourne, y la ausencia de una canción de apertura como tal, no se pueden hacer más reproches a Van Weezer, un retorno de los mejores Weezer con cuatro o cinco canciones a la altura de lo más granado de su repertorio: Hero quizá no sea el más adecuado de los inicios, pero eso no quita que sea un señor tema; The End Of The Game, el más claro homenaje a Van Halen más allá del título del álbum, es una bomba de relojería; el estribillo I Need Some Of That resplandece como la más prohibitiva de las joyas; The Beginning Of The End se postula como uno de los mejores singles del grupo en los últimos tiempos, un recordatorio de lo mejor que son capaces de hacer. Es inevitable pensar en The Green Album en la veraniega Sheila Can Do It, como así también en Metallica en One More Hit, quizá el momento más cercano al metal de este cancionero; She Needs Me también se muestra efectiva para las fechas de la canícula; el broche final baja el pistón para ofrecernos una bonita melodía pop de título Precious Metal Girl que pone fin a la fiesta encendiendo las luces demasiado pronto. No necesitan más de 32 minutos para ofrecer una buena velada, pero no hubiese sido yo el que hubiera puesto muchas quejas a un poco más de minutaje.

De este modo los seguidores de Weezer pueden respirar tranquilos: Van Weezer pertenece a esa hornada de álbumes de la banda que sí merecen la pena. Un entretenimiento que brilla cuando más insignificante busca ser: un homenaje a los gustos más guitarreros de un Cuomo que ha recuperado en buena parte su capacidad para ofrecer brillantes melodías. Divertimento idóneo para días calurosos, con cuatro gemas capaces de alegrar el día, da incluso rabia su brevedad. No obstante, al fin y al cabo las mejores fiestas son siempre aquellas que dejan ganas de más. Ahora queda esperar que sea un sinónimo de recuperación de una banda acostumbrada a los vaivenes, aunque lo más sensato será esperar de nuevo con desconcierto y angustia cuáles serán los siguientes pasos de un grupo habituado a aterrorizar de vez en cuando a su seguidor. Hoy ha tocado cara después de unas cuantas cruces: crucemos los dedos para seguir con esta fortuna.


Veredicto: Notable divertimento guitarrero con varias joyas que recupera para la causa a una banda demasiado irregular. 7/10




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